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Grandes cicloviajeros #2: Colorado on the Road

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Verano de 2014. Isla del lobo. Canadá…

Soló ha pasado un día desde que Colorado llegó al continente americano. Darren se ha ofrecido a hospedarle en su casa y llevarle a conocer los alrededores de la isla Victoria en kayac.

Le cuenta que muy cerca, en una pequeña isla deshabitada, vive un lobo. Nadie sabe como ha llegado hasta allí, probablemente a nado. El propio Javier tampoco sabría decir como él ha llegado tan lejos a lomos de Bucéfalo.

De repente, a más de 8.000 kilómetros de su casa en Madrid, dos ojos brillantes aparecen sobre una inmensa roca junto a la playa, Javier observa a unos cien metros desde el mar.

Durante un instante sus miradas se cruzan.

Unos segundos después ya no hay nada.


 

¡Hola alforjer@! Comienza el segundo capítulo de la serie “Grandes cicloviajeros” (ver #1) Historias de aventureros que recorren este mundo a golpe de pedal y que nos hacen soñar con poder vivir sus aventuras. En este segundo capítulo te contaré la historia de Javier y su proyecto Colorado on the road: La vuelta al mundo en bicicleta. Vas a flipar ¡Allá vamos!

 

Bucéfalo. Cabeza de toro. El caballo más formidable de todos los tiempos. El Oráculo de Delfos le dijo a Filipo que aquel que pudiera montar a Bucéfalo y cruzar la ciudad de Pela sería rey de todo el mundo habitado. Hoy otro potro lleva su nombre solo que no es un caballo, sino una bicicleta Orbea Travel y su jinete no se llama Alejandro Magno, sino Javier Colorado y va camino de grabar su nombre a fuego en la historia del cicloturismo.

 

Pero antes de nada, ¿quieres ver a Bucéfalo en acción? Cuando vi este vídeo en el que Colorado cruza el salar de Uyuni (Bolivia) empecé a creer que Bucéfalo era algo más que una bicicleta. No te lo pierdas.

La preparación del viaje

Javier Colorado, madrileño de 28 años, diseñó durante un año su viaje alrededor del mundo. Lo más complicado fue diseñar el itinerario. Planificar como cruzar el globo en bicicleta no solo implicaba decidir por donde iba a pasar, sino también calcular la fecha del año y por tanto la estación y el clima en cada punto. También tuvo que tener en cuenta los visados y las vacunas que necesitaba, así como calcular el presupuesto que podía gastar al día: comida, alojamiento y transportes extras (aviones, trenes, ferrys…) serían sus principales gastos.

 

El objetivo que se marcó fue dar la vuelta al mundo en dos años y llegar a España las pasadas navidades. Planificar una ruta de 55.000 kilometros, atravesando 45 países y 4 continentes, no es fácil. Como dijo Lao Tse: “Un buen viajero no tiene planes fijos ni la intención de llegar” y Colorado, siguiendo este sabio consejo, acumula un retraso de varios meses, lo cual es fantástico porque nos permite disfrutar por más tiempo de su aventura. Han pasado muchas cosas antes de que aterrizara en Ciudad del Cabo el pasado diciembre ¿Quieres saber más? Continua leyendo.

 

Comienza la aventura

1 de Octubre de 2013. Madrid.

Javier Colorado da su primera pedalada en el km 0 de la puerta de Sol. Ese mismo día, 2.000 años atrás, Alejandro Magno, montado en Bucéfalo, derrotaba al imperio persa en la batalla de Gaugamela en Mosul (Irak). Comienza su vuelta al mundo en solitario, sumándose a la lista de grandes héroes que inauguró Thomas Stevens allá por  1884. La leyenda del potro indomable no había hecho más que empezar.

 

Bucéfalo y Javier cruzaron media España hasta Barcelona. De allí pasó a Francia siguiendo la costa mediterránea hasta entrar en Italia, cruzándola de oeste a este para descender hasta Grecia con el mar adriático a su derecha.

 

El invierno le golpearía en Turquia, pedaleando a temperaturas de hasta -20ºC y luchando contra el frío, la nieve y sobre todo las peligrosas placas de hielo. Pasó por Erzurum, donde se le perdió la pista a Franz Lenz, la segunda persona de la historia que intentó la “Gran hazaña”, con menos suerte que su predecesor, Thomas Stevens, y que si eres un auténtico alforjero ya la leíste aquí hace unas semanas. A Colorado, el pueblo turco le recibió con una hospitalidad inmensa y le ayudó en todo lo que pudieron.

 

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En Turquía vivió uno de los momentos más intensos hasta ese momento del viaje. Durante la escalada al puerto de Bolu, atenazado por el frío, bajo la lluvia, con la noche cerniéndose sobre su cabeza, un sonido que provenía de la cuneta llamó su atención. Cubierto por el barro, un perro callejero apareció a la luz de la linterna. Bajó de su bicicleta y se acercó lentamente permitiendo que el animal oliera su mano, en ese momento Colorado se percató de las heridas que tenia en su cuerpo. Aquel momento, en las propias palabras de Javier, te dejará helado:

 

Tenía las patas traseras paralizadas e intentaba ponerse en pie con la fuerza que le quedaba en las delanteras. El miedo se apoderó de mi he hizo que saliera de la zanja. ¿Qué podía hacer?, me preguntaba constantemente. Era de noche, estaba congelado por el frío, empapado por la lluvia y debilitado por el gran esfuerzo de la etapa.

El sentimiento de impotencia era implacable y no pude evitar romper a llorar desconsolado, mientras me alejaba con pasos lentos y dudoso a la vez que escuchaba los llantos del animal que dejaba atrás, envuelto en la oscuridad esperando el inevitable destino.

Hay días en los que la batalla está perdida antes de empezarla, días en los que luchar parece inútil, días en los que te cruzas con circunstancias que te hacen pensar que no queda rastro de esperanza alguna… pero hoy no era ese día.

Me detuve antes de llegar de nuevo a la bicicleta, levanté la cabeza y me sequé las lágrimas de la cara, di media vuelta y empecé a avanzar, pero mis pasos ya no eran lentos y dudosos, sino rápidos y firmes. Cuando llegué a la altura del animal, pegué un salto a la inundada cuneta a la vez que llamaba al canino, utilizando un adjetivo que siempre me gusta emplear para referirme a los animales: “¡Tranquilo Fiero!”

Cogí en brazos a Fiero y trepé la resbaladiza pared haciendo acopio de mis últimas energías, anduve 200 metros con él entre mis brazos mientras me olía la cara y me miraba con asombro. Al llegar a la solitaria estación de servicio subí las escaleras de un clausurado local  y dejé a mi nuevo compañero con suavidad en el suelo bajo el iluminado porche. Volví corriendo a por mi bicicleta y la llevé junto a él.

La verdad es que no se si se recuperaría de sus heridas y si en estos momentos estará bien, pero de algo si estoy seguro, Fiero tuvo la segunda oportunidad que todos nos merecemos. La oportunidad de luchar por seguir adelante.

 

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Javier se encargo de llevar a Fiero a un veterinario, para ello tuvo que tratar de convencer a muchas personas hasta que unos operarios accedieron a subirlo en su furgoneta Pick-up.

 

 

El paso por Asia

Sus primeras navidades en ruta las pasó en Irán donde, siguiendo la racha de Turquía, tuvo bastantes oportunidades de alojarse en casas locales, contando una vez más con la enorme hospitalidad de los países musulmanes. De Irán pasó a Pakistán. Allí tuvo el mayor percance de la ruta al ser atacado su coche escolta, resultando herido por una esquirla de granada, puede que esto te suene porque salió en todos los periódicos. Olvidado este desafortunado incidente, entró en uno de los países que más le impactarían: La India.

 

Es curioso ver como viajeros separados por más de 100 años coinciden en sus impresiones del mundo. Colorado, al igual que Thomas Stevens, quedó muy impactado por la India, un mundo propio que no se parece a nada conocido. Allí pudo participar como voluntario en la Casa Madre Teresa y conocer de primera mano la labor de la ONG  Hope Foundation. Desde la India saltó a Tailandia y comenzó una circular que le llevaría por Camboya, Vietnam y Laos para volver de nuevo a Tailandia.

 

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Descubriendo las américas

En Junio de 2014 se produjo el saltó al continente americano. Aterrizó en la isla Victoria (Canadá) desde donde viajó a Vancouver, ciudad que le impresionó por sus espacios naturales y su estilo de vida sana. Cruzó la frontera de los Estados Unidos, llegando a Seattle desde donde se dirigió al espectacular parque nacional de Yellowstone, donde tuvo que tomar especiales precauciones debido a los osos.

 

Continuó su descenso al sur haciendo un recorrido en forma de “S” que le llevaría hasta San Francisco. Cruzó el Death Valley en pleno verano, soportando temperaturas de hasta 55ºC. Lo curioso es que de esta etapa infernal lo más duro, según Colorado, fueron las bajadas, el aire era tan caliente que al coger velocidad le quemaban la cara y las manos.

 

Pasó por Las Vegas, palmando 50$ en una de las mesas de Black Jack del Bellagio. Cruzó Los Ángeles para finalmente entrar en Méjico por la ciudad de Tijuana. En Méjico, en medio de la carretera del Puerto Escondido, Colorado cumplía un año en ruta. Fue también en Méjico donde Javier, por casualidades de destino acabó como bombero voluntario en la ciudad de Huixtla.

 

A los 10 minutos de mi llegada recibieron una llamada de urgencia, varias casas están a punto de inundarse. Mientras se preparaban y organizaban el equipo lance una pregunta al aire, ¿Puedo ayudar? Se miraron durante unos segundos y mientras se lo pensaban hable nuevamente diciendo: “Quiero ayudar”.

En pocos segundos estaba con un peto de brigada comunitaria, subido en la furgoneta y de camino a auxiliar la viviendas en peligro.

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Desde Méjico atravesó Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá para finalmente entrar en Colombia dónde pasó sus segundas navidades en ruta.

 

Disfrutó de la generosidad de Ecuador, en Perú coincidió con otro aventurero español, Nacho Dean, que está dando la vuelta al mundo ANDANDO, Bolivia, Chile, Argentina…, Colorado siguió estampando sellos en su pasaporte y poniendo su destino en manos de las personas que conoció por el camino y que, una y otra vez, le abrían las puertas de su casa como a uno más de la familia.

 

Dio buena cuenta del continente americano trazando finalmente una U para dirigirse de nuevo al norte y llegar hasta Brasil pasando por Uruguay. En Brasil pasó varios días negociando con empresas cargueras la posibilidad de que le dieran un pasaje gratis para Bucéfalo y él a cambio de trabajar a bordo. No hubo éxito. Finalmente, gracias al apoyo de sus seguidores, pudo reunir el dinero suficiente para comprar un vuelo que le llevaría a África.

 

Desde Sao Paulo, tras pasar un año atravesando Sudamérica, tomó un avión hasta Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

En este vídeo puedes ver un resumen de su paso por Sudamérica.

África

África es el próximo reto de Colorado y Bucéfalo y este capítulo aún está por escribir. En el momento que se publica este post se encuentra en Sudáfrica, a punto de cruzar a Namibia, puede que aún puedas seguirle la pista. Te recomiendo que empieces a seguirlo en Facebook y te suscribas a su canal de Youtube para no perderte sus vídeos, créeme, te vas a enganchar.

 

Por último si quieres ayudar a Colorado a completar su aventura puedes contribuir con tu granito de arena aquí. Bucéfalo necesita unas herraduras nuevas. 🙂

 

¡Buenos vientos Javier!

 

Lo único imposible de lograr es aquello por lo que no luchas” – J. Colorado

 

 

***

Hasta aquí llega el segundo capítulo de la serie “Grandes Cicloviajeros”, espero que te haya gustado la historia de Colorado on the Road. A mi personalmente me parece impresionante. Hasta el siguiente capítulo.

 

 

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Carlos

Arquitecto de formación. Defensor a ultranza de la sencillez en la bicicleta y explorador incansable de nuevas sendas y caminos. Mi pasatiempo favorito es pasar horas en el Google Earth diseñando nuevas rutas.

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