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Cicloturismo off road o de montaña: Nuestra visión

2013-07-26 12.10.33

Normalmente cuando hablamos de cicloturismo, pensamos en el típico ciclista cargado hasta los topes de alforjas devorando kilómetros por la carretera con su bici de ruedas lisas. Esto es algo que sin duda a muchos nos gustaría hacer pero por falta de tiempo, por miedo a la carretera, o ambas, nos es imposible.

Si además a esto le añadimos que lo que nos gusta es estar en el campo, recorrer caminos perdidos y dormir al aire libre, entonces ya no hablamos de cicloturismo, sino de cicloturismo off road o de montaña, lo que viene a ser: viajar durante varios días por caminos pensados para bicis de montaña sin alforjas pero con alforjas, es decir, que te va a tocar bajarte de la bici, pasar baches, hacer bajadas técnicas y quedarte pinchado en la arena y, de vez en cuando, tomar alguna carretera secundaria.

 

Pero todo esto, que suena a sudor y lágrimas, termina siendo todo lo contrario, una forma de viajar que nunca olvidas y que siempre tienes en la cabeza, buscando fechas para la próxima ruta planeada. Y es que no sólo es estar unos días encima de la bici, es la preparación del viaje meses antes, eligiendo la zona que vamos a visitar y buscando caminos como locos por el Google Earth (bueno, esto lo hace Carlos que es el experto), planificar las etapas, ver el material que vamos a llevar, comprar lo necesario, no dormir esa noche y, por fín, coger el coche cargado hasta arriba e irnos al sitio de inicio de la aventura y, ahora si, cargar las alforjas en las burras al fresco de la mañana, mientras esa sensación de libertad va recorriendo todo el cuerpo sabiendo que te quedan por delante 4-5 días con los colegas en los que vas a desconectar y a disfrutar como un loco… (y a sufrir… y a acordarte de la familia del que diseñó la ruta).

 

Porque la ruta va a ser dura, muy dura, y lo sabes. Pero eso es precisamente lo que más nos atrae, lo que la convierte en una aventura. Vamos a subir puertos de montaña y subidas que ni de coña haríamos si las tuviéramos al lado de casa. Una primera cuesta de 2´5 km al 12% si calentar, o una subida de 6 km al 7% por un camino de tierra suelta a las 2 de la tarde y con las alforjas. Que te vea un guarda forestal y te diga con cara de loco: “¿por ahí venís? Sois unos máquinas”. Y luego la bajada, con todos los chismes botando sobre el transportín y con cara de velocidad…¡las ruedas ruedan! ¡No se frenaaa!…sabes que si te la pegas, va a ser gorda, ahí en mitad de la nada, entre vacas, pero no lo puedes evitar y bajas a toda pastilla.

 

Vamos atravesando unos paisajes espectaculares, por senderos casi olvidados, por pueblos perdidos que traspiran historias, y ves que los viejillos de la zona te miran y piensan “¿qué carajo harán estos por aquí?” y ahí es cuando mejor te sientes… ¡Joder, esta ruta va a ser épica!

 

¡Cuatro cervezas cuando pueda! ¡Y ve llenando otras cuatro! Luego al río a darnos un buen baño en agua helada de montaña y a cenar tempranito que mañana hay que madrugar…

 

Y cuando nos damos cuenta, estamos en el coche desmontando las bicis.

 

Vaya pasada de ruta, ¿Cuándo va a ser la próxima? ¿Y dónde?

 

Esto, más o menos, es para nosotros el cicloturismo de montaña. Con esta entrada queremos dar el pistoletazo de salida a este blog en el que nos gustaría compartir lo que hacemos y sobre todo lo que sentimos cuando vamos montados en una bicicleta. Bienvenido a ConAlforjas.

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