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Ascensiones que todo cicloturista debería probar una vez en la vida

Ascensiones que todo cicloturista debería probar una vez en la vida
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La leyenda sobre las dos ruedas siempre se forjó en una cima. Son pocas las victorias de etapa que se recuerdan al esprint o en una contrarreloj, pero aquellas en altitud permanecen en el recuerdo y sobreviven al inexorable paso del tiempo gracias a tertulias de bar o a documentos tales como ‘Ascensiones Míticas. 50 puertos de leyenda que deberías coronar’ de Daniel Friebe y Pete Goding, que está disponible en la librería online de Libros de Ruta.

Emular a iconos del ciclismo como Induráin, Eddy Merckx, Alberto Contador o Froome sobre el asfalto del Tourmalet, el Galibier, el Mortirolo, Dolomitas o Alpe D’Huez es una tendencia al alza entre los aficionados al ciclismo, que se proponen pedalear hasta las cumbres de estos gigantes de la naturaleza para experimentar sensaciones similares a las de estos ganadores del Tour de Francia, del Giro de Italia y también de la Vuelta a España, en el caso de todo menos de Induráin.

Forma parte incluso de la lista de retos hasta para algunos rostros conocidos como el de Luis Enrique Martínez o el de Juan Carlos Unzué, que durante su etapa en común en el banquillo del Barcelona coronaron el Gavia como si de dos corredores del Giro se tratase.

Gigantes de más de 2.000 metros

Tal es la afición a coronar este tipo de ascensiones que el peregrinaje por estos lares es casi mayor por estos puertos en épocas de no competición oficial que de competición.

Entre las subidas de más de 2.000 metros no pueden faltar Glandon/Croix de Fer (Francia), Izoard (Francia), Passo Giau (Italia) o el mencionado Tourmalet (Francia), que será la meta de la decimocuarta etapa del Tour de 2019 y que, un año más, promete ser una ascensión clave de cara a la general.

El año pasado Julian Alaphilippe fue el primero en coronar, aunque el galo está lejos de ser el favorito para repetir triunfo y sobre todo para acabar vestido de amarrillo en París.

Dicho honor corresponde a otros ciclistas como Froome, Geraint Thomas o Tom Dumoulin en las apuestas a ganador del Tour en Betway, con cuotas, a 04 de marzo, de 2,50, 3,50 y 6,50, respectivamente. La gloria del Tourmalet siempre acompañará a Alaphillippe como a otros que también cruzaron la cima en primer lugar a su paso o como colofón a una jornada de ciclismo.

Por encima de los 3.000 metros la única cima que recoge la obra de Friebe y Goding es el Pico del Velete en Granada, que es la cuarta cumbre más alta de toda España. A esta altitud solo pueden aspirar los mejor preparados, pudiendo usar las faldas del Teide como entrenamiento, tal y como los hacen los profesionales.

Tal es la dureza de la carretera canaria, que Alberto Contador ha promocionado su ascensión de cara a la Vuelta a través de las redes sociales, haciéndose ‘La Opinión’ eco de su propuesta.

Empezar por las cimas de más de 1.000 metros

El reto debe ser progresivo y, antes de plantar cara a estos colosos, hay que probarse en terrenos montañosos a menor altitud como el Muro de Huy (Bélgica), Uriokola (España) o Cipressa (Italia) e incluso con rutas circulares de varios días para acostumbrar a las piernas y al cuerpo a distancias largas.

Lo que no puede faltar es un buen equipo, ya que los complementos de primer nivel pueden marcar la diferencia. Este tipo de pruebas personales no entienden de edad y todo aquel que se prepare adecuadamente puede intentarlo, incluso si está por encima de los 50.

La mayoría de estas ascensiones no superan los 20 kilómetros. La dificultad no está tanto en la distancia sino más bien en el cambio de porcentaje de oxígeno en el aire que respiraremos a cada pedalada.

El ejemplo de lo que puede suceder lo podemos ver en cómo se le atragantan a Argentina y otras selecciones del primer nivel los encuentros que se juegan en La Paz (Bolivia) a más de 3.000 metros.

En definitiva, todo amante de las dos ruedas debe pedalear por el Tourmalet y otras cimas de similar altura alguna vez en la vida, pero antes hay que ir escalando otros de menor envergadura como el Muro de Huy.

***

El secreto es una buena preparación y las faldas del Teide pueden servirnos de banco de pruebas, antes de seguir los pasos de Luis Enrique y otros cicloturistas que se han propuesto este tipo de retos. Por si alguna duda sobre las cimas más emblemáticas podemos tomar ‘Ascensiones Míticas. 50 puertos de leyenda que deberías coronar’ como referencia.

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