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Delicias del camino: Recolectando comida

Este es un post-invitado escrito por Juan Sanchez ¡Mil gracias Juan!

¡Hola alforjeros! Antes de dominar la agricultura y la ganadería y hacerse sedentario, el homo sapiens era nómada recolector (y cazador). El cicloturista en ruta, tiene mucho en común con estos ancestros que, durmiendo cada noche sobre un suelo distinto, subsistían de los recursos que la naturaleza les brindaba. Con este post intentaremos aprovechar algunos manjares que nos regala el camino para deleitar nuestros paladares a coste cero.

No se trata de llevar la autosuficiencia al límite en plan Alexander Supertramp (si no has visto la película Into the Wild/Hacia Rutas Salvajes, estás tardando!), pero sí que nos puede aportar un valor añadido a nuestra alforja-despensa, interaccionando de una manera más pura con el entorno natural y social de nuestra ruta; además de hacer que nuestro viaje sea algo más barato.

Normas básicas a considerar

  1. Conoce bien la planta o fruto que vas a recolectar para comer

¡No te arriesgues!, recoge sólo si tienes absoluta certeza, bien por experiencia propia o porque tengas a mano alguna guía o los sabios consejos de la población local. Muchas plantas y frutos silvestres son venenosos. Existe alguna aplicación de móvil (como para casi todo) para reconocer plantas comestibles, aunque nada mejor que la experiencia.

  1. Elige lugares seguros de recolección

Evita zonas contaminadas con abonos químicos, pesticidas, metales pesados o materia fecal. Las zonas con mayor contaminación de estos tipos son aquellas próximas a industrias, cultivos agrícolas convencionales, explotaciones ganaderas, carreteras muy transitadas…

  1. Consumo responsable y sostenible

Intenta recoger solo las cantidades que vayas a consumir, no tanto porque solemos obsesionarnos con cada gramo de peso, pero sobre todo para garantizar la viabilidad de la planta (nunca recojas más de la mitad de una planta). No se deberán recoger especies poco abundantes o protegidas por estar en peligro de extinción.

¿Qué opciones principales tenemos?

  • Recogida silvestre

Es la opción más obvia, y las posibilidades varían mucho dependiendo de la zona climática, la orografía (siendo la humedad y altitud los factores más relevantes), la estación del año… Por ejemplo la primavera es muy bonita y florida pero precisamente las flores tardarán aproximadamente todo el verano en convertirse en un suculento fruto que nos salvará de alguna pájara.

Por otra parte el verano de los climas más calurosos suele estar bastante baldío de vegetación comestible mientras que en los climas oceánicos tendremos abundante variedad de frutas y hierbajos varios.

  • Zonas de cultivos agrícolas comerciales (intensivos/convencionales)

Es muy probable que nuestra ruta por caminos secundarios pase cerca de estos cultivos. Si por ejemplo pedaleas por la Región de Murcia te puedes hartar de ver hortalizas y frutas al alcance del manillar y será muy tentador; pero como he mencionado antes, no sabremos si acaban de fumigar con herbicidas, así que cuidadito con esta opción. Si además ves a operarios vestidos como astronautas con mochilas amarillas… tápate boca y nariz y huye!

  • Casas o fincas particulares

Esta opción es muy viable sobre todo en zonas de alta densidad de población (Europa occidental y norte de España) ya que las fincas y casas de los entornos rurales suelen ser más pequeñas y estar más juntas; en contraste con las zonas del sur de nuestra península, donde hay mucho latifundio de grandes fincas o cortijos.

Hay una ley no escrita, la ley del muro, que dice algo así como que si el árbol da frutos que salen fuera del muro de la propiedad, pertenecen a “la calle”. Muchas de estas pequeñas fincas tienen árboles frutales y si vemos al propietario deberíamos aprovechar la oportunidad para entablar conversación, pedir permiso, o incluso si están atareados en sus huertos ofrecer ayuda… igual hasta nos invitan a comer o a un chupito de licor café!

  • Lugares públicos

Hay otras posibilidades, como parques urbanos con plantas comestibles (¡consultad sus normas, piratas!), proyectos locales como los bosques comestibles, o incluso en algunos bares y restaurantes nos podemos aprovechar (además de su baño, su wifi, su enchufe…) de algunas aromáticas que tengan en tiestos o jardineras.

Algunos ejemplos concretos

Es evidente que las opciones son muy numerosas y daría para un buen libro mencionarlas todas, así que voy a comentar simplemente algunos ejemplos basándome en salidas cortas por las zonas donde he residido (Asturias y Región de Murcia) y en experiencias de otros viajes más largos por Europa:

Mi limón mi limonero

Para mi representa la esencia de este post, ya que no es un alimento que nos repone las calorías gastadas y suele ser uno de esos lujos de los que prescindimos en nuestras compras en ruta. El limonero, aunque de climas mediterráneos, se encuentra en muchas casas particulares por toda la geografía española y parte de Europa, y suele dar frutos prácticamente durante todo el año.

Es muy versátil: bien lavado y cortado en cuatro (con piel y todo) lo añado a uno de los bidones para dar sabor y frescor al agua, desechándolo después de 24 horas. Además sirve de aliño ahorrándonos cargar con vinagre y es un buen antigrasa – nos puede servir como lavavajillas biodegradable (frotando los cacharros con medio limón los deja bastante limpios). Nutricionalmente el limón es alcalinizante, lo cual es beneficioso ya que tantas horas pedaleando nos acidifica la sangre.

Otros árboles frutales

En la zona mediterránea es fácil encontrar Nísperos, una de las primeras frutas de verano (a finales de mayo ya suele haber). En la sección francesa de la Eurovelo 1, todos los días llenaba un tarro de moras, lo que de paso me alertaba de evitar pasar por encima de las ramas sueltas del camino por si eran sus espinosas zarzas.

En un viaje por los ríos centroeuropeos en septiembre, no paré de encontrarme manzanos y perales con sus frutos a punto. En verano por Asturias abundan los ciruelos de varios tipos, los piescos (la variedad asturiana del melocotón) y por supuesto las pomaradas llenas de manzanos en septiembre. Las higueras son abundantes en zonas mediterráneas y de Europa templada, aunque hay que esperar a final de verano para degustar los energéticos higos.

El algarrobo

No me refiero al fiel compañero de Curro Jiménez, sino a un árbol cuyos frutos, las algarrobas, se usaban tradicionalmente como pienso, pero que a día de hoy su harina es muy popular como alternativa al cacao. Se pueden encontrar por todo el mediterráneo y sus vainas maduran en verano, con un color marrón oscuro. Otra historia es cómo vamos a moler las vainas (quitando previamente las semillas) en ruta! Es un alimento muy energético y rico en calcio, hierro y fósforo.

Aromáticas

A menudo tachamos de la lista un sinfín de especias y condimentos que nos gustaría llevar de ruta, así que en las zonas mediterráneas nos podemos abastecer de tomillo y romero en abundancia, siendo fáciles de reconocer por el aroma frotando unas cuantas hojas.

El romero en infusión además es muy bueno cuando tenemos el pecho cargado. Quizás la peor época para las aromáticas sea en verano ya que están algo más secas. En otras zonas de la península podemos encontrar orégano y su prima hermana la mejorana (Origanum majorana).

Plantas comestibles

El diente de león se considera una mala hierba, por lo que es muy abundante. Las hojas más tiernas se pueden comer crudas en ensalada, y las más duras de la base conviene usarlas mejor para sopa o guisos. Son muy ricas en vitamina C, hierro, ácido fólico, potasio, magnesio y betacarotenos.

La ortiga (sí, habéis leído bien) también se puede usar en guisos, sopas o en tortilla. Es muy abundante en zonas húmedas, cerca de corrientes de agua y conviene saber manipularla. Para no “ortigarnos” es necesario recogerla con guantes, lavarlas y dejarlas reposar medio día para que no piquen. Es diurética, rica en vitamina A, ácido fólico y potasio.

La rúcula esta muy de moda y su precio así lo indica. tiene un sabor muy peculiar que amas u odias. Encontré rúcula silvestre en invierno y primavera en el campo de Cartagena y si estás habituado a comerla se reconoce por el olor antes de que la puedas ver. El sabor de la variedad silvestre es algo más fuerte que su equivalente comercial.

Frutos secos

Para estos hay que esperar al otoño. Las zonas del norte de España y gran parte de Europa son ricas en avellanas y nueces. En Galicia, Asturias y la comarca leonesa del Bierzo son tradicionales los castaños, aunque tenemos el problema de que necesitamos prepararlas y de que sus frutos espinosos nos pueden costar más de un pinchazo!

Casi lo mejor si estamos pedaleando por esas zonas a principios de noviembre es sumarnos a las festividades locales, llamadas magosto o amagüestu en asturiano, una gran oportunidad para mezclarnos con los lugareños y disfrutar de una jornada de descanso y ocio.

En el mediterráneo abundan los almendros, que son de los primeros árboles en florecer y nos ofrecen almendras a partir de finales de verano. Curiosamente el almendro es del mismo género botánico que el albaricoque o el melocotón, pero se usa la semilla en lugar del fruto. De hecho, últimamente se le atribuyen muchas propiedades nutritivas a la “almendra” que hay dentro de la semilla o hueso del albaricoque, así que no las tiréis!

Flores comestibles

Esta opción es más exótica y decorativa, pero nos pueden alegrar con color alguna que otra ensalada en ruta. Los pétalos más usados son los de la flor de la caléndula o la borraja (de ésta última también se pueden usar las hojas tiernas en ensalada o cocidas). La flor entera de la capuchina también es comestible con un ligero sabor picante.

***

Hasta aquí este post sobre los manjares que nos puede ofrecer el camino a coste cero. Existen mapas colaborativos donde los usuarios suben los árboles frutales silvestres que encuentran en sus actividades al aire libre, un ejemplo es este de la zona alemana y este otro de la zona de Chequia y Eslovaquia. No he encontrado nada similar en España, así que es hora de que aportéis con vuestros comentarios vuestra sabiduría local y experiencias en vuestros viajes sobre este tema. Nos vemos en los caminos.

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4 comments

  1. Albert says:

    Como siempre muy bien post.
    En pirineos, sobretodo el aragonès, hay mucha frambuesa silvestre y està riquíssima! Eso si, muchas veces es accessible solamente andando.
    Las moras tal vez és el mas accessible y està casi en todas partes.
    Las algarrofas yo me las como tal cual (les quito el polvo) lo que hay que tener cuidado de no morder con fuerza por las semillas, són muy duras, jajaj.
    A veces incluso me como los arandanos, són muy asperos, pero si te acostumbras y te comes dos o tres no estan mal, a parte que si vas con alguien que no los conozca tienes unas risas asseguradas, jejej.

    • Carlos says:

      Muchas gracias por el comentario Albert!
      Esa es justo el tipo de información que mejor viene para completar el post, qué frutos recolectar y dónde hacerlo ya que en este campo cuanta más información y conocimientos tengamos del entorno más posibilidades tendremos de encontrar esos alimentos silvestres.
      Un saludo!!

  2. Pablo says:

    Muchas gracias Juan por pasarte por aquí con este interesante artículo. A mí me encanta parar a coger frutos naturales, sobretodo almendras, castañas, piñones, higos, madroños y espárragos trigueros.

    Un saludo alforjero!

    • Juan Sanchez says:

      Gracias a ti Pablo por tu comentario 🙂
      Los espárragos trigueros cuesta reconocerlos al principio, pero una vez que se te “hace el ojo” es otro verdadero placer para acompañar los platos de ruta!
      Saludos

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