¡Hola alforjero/a! Hay una forma bastante sencilla de tener una bici diferente sin tener que comprarnos una nueva. Una misma bicicleta puede sentirse rápida y ligera en una ruta prácticamente asfaltada, convertirse en una buena todoterreno para un viaje que mezcla carreteras y pistas o ganar muchísimo agarre y comodidad si vamos a pasar varios días pedaleando por caminos.
En una gravel, una bicicleta de trekking o una MTB relativamente polivalente, tener uno o incluso dos pares extra de cubiertas puede ser casi como tener dos o tres bicicletas distintas en el garaje. Gastando mucho menos y ocupando menos espacio.
En este artículo vamos a desarrollar este tema y ver qué tienes que tener en cuenta antes de comprar unas cubiertas nuevas ¡Vamos allá!
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La cubierta cambia mucho más la bici de lo que parece
Las cubiertas son el único punto de contacto entre nuestra bicicleta y el terreno. Cambiar su anchura, dibujo y presión modifica bastante la forma en la que la bici rueda, absorbe irregularidades y agarra cuando el firme se complica.
Una cubierta con poco dibujo y una banda central rápida puede hacer que una bici de trekking o una MTB rígida ruede sorprendentemente bien por carretera. Una cubierta gravel con pequeños tacos nos permite enlazar asfalto y pistas sin preocuparnos demasiado por lo que venga después. Y una cubierta con más balón y un taqueado marcado cambia por completo la confianza de la bici cuando aparecen piedras, tierra suelta o caminos rotos.
La bicicleta seguirá siendo la misma, claro. No vamos a convertir una gravel en una doble suspensión simplemente cambiando las cubiertas. Pero sí podemos adaptar muchísimo mejor una bici polivalente al tipo de viaje que tenemos delante.
Una bici y tres configuraciones
Imaginemos una bicicleta con ruedas de diámetro 622 (700c o 29″) y suficiente paso de rueda. Podríamos tener tres juegos de cubiertas y escoger uno u otro antes de cada viaje.
1. Para rutas principalmente por asfalto
Si la ruta discurre casi siempre por carreteras secundarias, carriles bici o vías verdes con buen firme, no necesitamos grandes tacos.
Para cicloturismo tampoco hace falta irse necesariamente a una cubierta de carretera de 25 o 28mm. Una cubierta de unos 35-40mm, con poco dibujo y una construcción resistente, puede rodar muy bien y a la vez conservar bastante comodidad cuando llevamos la bici cargada.
Es una configuración que tiene mucho sentido para rutas fluviales europeas, viajes por carreteras secundarias o itinerarios en los que sabemos que apenas vamos a abandonar superficies firmes.
2. Para rutas mixtas
Probablemente sea la opción más interesante para la mayoría de cicloturistas. Carreteras secundarias, pistas de tierra, algún camino agrícola, tramos de vía verde… En este terreno funcionan muy bien las cubiertas de aproximadamente 40-45mm con tacos bajos y relativamente juntos en la zona central y algo más de dibujo en los laterales.
Es el territorio natural de muchas cubiertas gravel. No serán tan rápidas como unas cubiertas puramente asfálticas ni tendrán el agarre de unas cubiertas de montaña, pero ahí está su ventaja: funcionan razonablemente bien en casi todo.
3. Para rutas principalmente por caminos
Si sabemos que durante varios días vamos a encontrarnos pistas rotas, piedras, arena, tierra suelta o caminos en mal estado, podemos ir en la dirección contraria: más balón, menor presión y más taco.
En una bicicleta que admita ese ancho podemos movernos alrededor de 50-57mm, aproximadamente entre 2″ y 2,25″. Penalizaremos algo sobre asfalto, pero ganaremos comodidad, tracción y, sobre todo, control cuando el terreno se complica. Con la bicicleta cargada de equipaje la diferencia se nota todavía más.
El número que debes mirar antes de comprar una cubierta
Aquí viene la parte que suele parecer complicada, pero que en realidad es bastante sencilla. Mira el lateral de las cubiertas que llevas ahora. Encontrarás números parecidos a estos:
- 40-622
- 45-622
- 54-622
Es la medida ETRTO y, para comprobar compatibilidades, resulta mucho más útil que quedarse solamente con denominaciones como 28″, 29″ o 700C.
En una cubierta 40-622:
- 40 es la anchura de la cubierta en milímetros.
- 622 es el diámetro interior de la cubierta, también en milímetros.
Ese segundo número tiene que coincidir con el diámetro de nuestra llanta. Muchas ruedas que llamamos 700C, 28″ o 29″ utilizan exactamente el mismo diámetro ETRTO de 622mm.
Por eso una cubierta gravel 40-622 y una cubierta de montaña 54-622 comparten diámetro. Eso no significa que podamos montar automáticamente cualquiera de las dos en nuestra bici, porque todavía tenemos que comprobar otras dos cosas fundamentales: el ancho de la llanta y el espacio disponible en el cuadro y la horquilla.
1. Comprueba el ancho interno de la llanta
Una misma llanta admite normalmente diferentes anchuras de cubierta, pero no cualquier anchura. Las llantas suelen indicar también sus medidas. Podemos encontrarnos, por ejemplo, algo parecido a 23-622. En ese caso, el 23 hace referencia al ancho interno de la llanta y el 622 a su diámetro.
Si no aparece indicado en la propia llanta o en las especificaciones del fabricante, podemos medir el ancho interno desmontando la cubierta y utilizando un calibre.
Una llanta muy estrecha no es adecuada para una cubierta enorme y, a la inversa, una cubierta demasiado estrecha tampoco es necesariamente apropiada para una llanta muy ancha.
Para ello, puedes usar una tabla de compatibilidades como esta:

2. Comprueba el paso de rueda
Lo primero es comprobar si el fabricante de nuestra bicicleta especifica un ancho máximo de cubierta. Si lo hace, esa debería ser nuestra referencia principal. Pero este dato no siempre está disponible.
La opción es comprobar nosotros mismos el espacio disponible alrededor de la cubierta que llevamos actualmente. Hay que mirar especialmente:
- Los laterales y la parte superior de la horquilla.
- Las vainas inferiores.
- Las vainas superiores.
- el espacio alrededor de los frenos, si corresponde.
- Los guardabarros, si los llevamos (aunque estos se pueden quitar sin problema).
Importante: Que una cubierta entre y gire cuando levantamos la bici no significa necesariamente que haya espacio suficiente. Conviene dejar margen porque una rueda puede flexar ligeramente, podemos acumular barro y, además, la anchura real de una cubierta no siempre coincide exactamente con la cifra escrita en el lateral. La misma cubierta puede medir algo diferente dependiendo de la anchura de la llanta sobre la que esté montada.
3. Comprueba también cámara, tubeless y presión
Si usamos cámara, tenemos que asegurarnos de que su rango de anchuras incluye la nueva medida. Si vamos a utilizar tubeless, tanto la cubierta como la llanta deben ser compatibles con ese sistema.
Y si nuestra llanta es hookless, hay que comprobar expresamente que la cubierta sea compatible y respetar las presiones máximas indicadas por los fabricantes.
Para cicloturismo también merece la pena fijarse en la carga máxima, la protección antipinchazos y la robustez de los flancos. Una cubierta ultraligera puede ser fantástica para competir y no ser la mejor elección para una bici cargada con alforjas durante varios días.
Tres cubiertas para tener tres bicis en una
Para visualizar mejor la idea vamos a escoger tres modelos concretos. No porque sean las únicas buenas opciones, sino porque representan muy bien las tres configuraciones que estamos planteando.
Asfalto: Continental Contact Urban
Para una ruta principalmente asfaltada me quedaría con las Continental Contact Urban.
Es una cubierta pensada para rodar rápido sobre superficies firmes, con una banda de rodadura poco agresiva y protección antipinchazos. Además está disponible en numerosos anchos, incluyendo medidas bastante interesantes para una bicicleta de viaje.
Para este uso elegiría alrededor de 37-40mm. Sigue siendo una cubierta suficientemente ancha para viajar con comodidad y equipaje, pero con un comportamiento claramente más rodador que el de una cubierta gravel con taco.
Uso ideal: asfalto, carreteras secundarias, carriles bici y vías verdes firmes.
Mixto: Schwalbe G-One Overland
Para una ruta que combina asfalto y pistas elegiría las Schwalbe G-One Overland.
Es una cubierta pensada precisamente para gravel, bikepacking y uso polivalente. El dibujo permite rodar razonablemente bien por asfalto, pero ofrece bastante más confianza cuando abandonamos la carretera.
En una medida de 45-622 me parece un buen punto intermedio para una bicicleta que tenga espacio suficiente.
Uso ideal: viajes en los que alternamos carreteras, pistas de tierra, caminos agrícolas y vías verdes.
Caminos: Schwalbe Smart Sam Plus
Si la ruta va a transcurrir principalmente por caminos, subiría otro escalón y montaría unas Schwalbe Smart Sam Plus.
Aquí entramos ya claramente en terreno MTB: más balón, tacos más marcados y una construcción robusta. La versión Plus añade además una protección antipinchazos especialmente interesante para una bicicleta cargada.
Una medida como 54-622 (29×2,10″) cambia bastante el comportamiento de la bici sobre tierra, siempre que nuestro cuadro, horquilla y llanta sean compatibles.
Uso ideal: pistas, caminos, terreno roto y rutas donde el asfalto es claramente secundario.
Mismas ruedas. Mismo cuadro. Misma bicicleta. Pero tres comportamientos bastante diferentes. Y ahí está precisamente la gracia de las bicicletas con un paso de rueda generoso: no solo podemos escoger una cubierta que nos guste, sino adaptar la bici al viaje que vamos a hacer.
¿Merece la pena tener varios juegos de cubiertas?
Si haces siempre el mismo tipo de rutas, probablemente no. Busca una buena cubierta polivalente y olvídate del asunto.
Pero si un año haces una ruta prácticamente asfaltada, unos meses después el Camino de Santiago y en verano te metes en una travesía de montaña, tener uno o dos juegos adicionales puede tener muchísimo sentido.
Las cubiertas ocupan poco, cuestan una fracción de lo que cuesta otra bicicleta y podemos montarlas específicamente antes de cada gran viaje.
Hay una excepción: si usamos tubeless y queremos cambiar de configuración continuamente, desmontar cubiertas, manipular líquido sellante y volver a talonar cada pocas semanas puede terminar siendo bastante pesado. En ese caso, si vamos a alternar muchísimo entre configuraciones, un segundo juego de ruedas empieza a tener más sentido.
Pero para quienes hacemos unos cuantos viajes importantes al año, la idea es bastante sencilla: antes de pensar que necesitas otra bici, mira hasta dónde puedes transformar la que ya tienes cambiando solamente las cubiertas.
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Hasta aquí este artículo. ¿Eres de los que cambia las cubiertas según la ruta o encuentras un modelo que funciona y no lo vuelves a tocar hasta que aparece la lona? Te leo en los comentarios. Nos vemos en los caminos.









Hola. Súper interesante. Veo una limitación cuando se llevan cubiertas tubelizadas . Le voy a dar una vuelta