¿Cómo salir de un aeropuerto en bicicleta? (Encuentra una ruta segura)

¡Hola alforjero/a! Hay una parte de viajar con la bici en avión de la que se habla bastante poco. Has aterrizado y aparece la caja (alivio). Para evitar tener que andar con la caja entre trenes y autobuses, montas la bici, colocas las alforjas y, por fin, estás listo para empezar el viaje. Crees que lo más difícil ya ha pasado.

Entonces sales por la puerta de la terminal y te encuentras con cuatro carriles, una rotonda enorme, incorporaciones a una autovía y ni rastro de un ciclista. Y te preguntas:

¿Cómo se sale de un aeropuerto en bicicleta?

La respuesta depende muchísimo del aeropuerto. Algunos están conectados por carriles bici. En otros se puede salir bien utilizando calles de servicio o carreteras secundarias. Y también los hay donde intentar seguir la ruta más directa hacia la ciudad es muy mala idea.

En este artículo vamos a ver un método para comprobarlo antes de subir al avión y llegar con los primeros kilómetros del viaje resueltos. ¡Vamos allá!

Cómo saber si se puede salir de un aeropuerto en bici

1. Mira primero la web oficial del aeropuerto

Antes incluso de abrir un mapa, prueba a buscar en la web oficial del aeropuerto términos como bicycle, bike, cycling, vélo, Fahrrad o «bicicleta».

Parece obvio, pero algunos aeropuertos publican mapas específicos de acceso ciclista que resuelven en dos minutos lo que puede costarte bastante averiguar mirando carreteras en Google Maps.

Un buen ejemplo es Barcelona-El Prat. Aena indica que existe un carril bici dentro del propio recinto aeroportuario que conecta la T1, la zona de carga y la T2, y que enlaza a su vez con las redes ciclistas de El Prat de Llobregat y Viladecans.

2. Abre OpenCycleMap y busca la red ciclista

El siguiente paso es abrir OpenCycleMap. Es el mapa que más me gusta para esta primera comprobación porque está construido específicamente para ciclismo sobre los datos de OpenStreetMap. Al acercarte al aeropuerto podrás ver carriles bici marcados con líneas discontinuas en azul.

¿Hay alguna línea ciclista que entre en el recinto aeroportuario o se acerque a alguna de las terminales? Si existe, ya tienes un candidato muy claro para organizar la salida. Síguelo visualmente hasta comprobar dónde conecta con la red de calles normal.

3. Genera una ruta ciclista, pero no te fíes todavía de ella

Una vez localizada la infraestructura, toca utilizar un planificador. Google Maps puede servir como primera aproximación si dispone de indicaciones para bicicleta en ese país, pero para este tipo de situaciones me parece especialmente interesante cycle.travel. Su planificador utiliza datos de OpenStreetMap y está pensado para favorecer vías ciclistas y carreteras tranquilas en lugar de buscar la ruta más corta.

Además puedes elegir entre recorridos pavimentados o permitir caminos y pistas, algo útil si lo que quieres es escapar de los grandes viales que rodean muchos aeropuertos.

Haz una prueba desde la terminal exacta hasta un punto seguro situado unos kilómetros más adelante: una población cercana, una vía verde, un carril bici importante o una calle urbana tranquila.

4. Recorre virtualmente los puntos conflictivos

Este es el paso más importante. Una línea sobre un mapa puede parecer estupenda hasta que descubres que pasa por una rotonda de tres carriles o por una carretera sin arcén donde los coches circulan a 120 km/h.

Abre Street View y revisa, al menos, los cruces y enlaces más delicados de los primeros kilómetros. Yo miraría especialmente las salidas de la terminal, rotondas grandes, incorporaciones, pasos inferiores, túneles, puentes sobre autopistas y cualquier tramo donde el itinerario comparta calzada con una carretera rápida.

5. Comprueba si otros ciclistas pasan realmente por allí

Aquí entra en juego el mapa de calor de Strava. No lo utilizaría para decidir por sí solo si una carretera es segura, pero sí como una segunda opinión muy útil.

El mapa global de Strava utiliza actividades públicas agregadas para mostrar por dónde están circulando otros deportistas. Si ves una línea continua de actividad ciclista saliendo de una terminal y coincide con el itinerario que has encontrado en OpenCycleMap, es una buena señal.

Lo contrario no es necesariamente cierto: que una vía no aparezca iluminada no significa que esté prohibida o sea peligrosa. Puede simplemente tener pocos usuarios de Strava.

¿Y si aterrizas de noche?

Aquí cambia bastante la película. Un vuelo que aterriza a las 21:30 puede convertirse fácilmente en una salida del aeropuerto a las 23:00 o más tarde cuando sumas desembarque, espera de equipaje, recogida de la bicicleta, montaje y organización de alforjas.

Una salida que de día parece perfectamente asumible puede ser bastante menos agradable a oscuras, especialmente si atraviesa polígonos, carreteras de servicio o zonas con iluminación irregular.

Por eso, si el vuelo llega tarde, hay que contemplar seriamente la opción de no empezar el viaje ese mismo día. Dormir cerca del aeropuerto te permite montar la bicicleta con calma, descansar y salir a la mañana siguiente con luz.

En Barcelona, por ejemplo, puede tener sentido consultar hoteles cerca del aeropuerto de Barcelona si la hora prevista de llegada no deja margen suficiente para salir pedaleando de día. Puede parecer que estás «perdiendo» una noche, pero en la práctica muchas veces estás comprando una primera jornada bastante mejor.

Plan B: no tienes por qué salir pedaleando

Hay aeropuertos en los que la mejor ruta ciclista simplemente no existe. O puede existir normalmente y estar temporalmente cortada por obras. En ese caso no merece la pena empeñarse.

Comprueba si puedes subir la bicicleta a un tren, metro o autobús que te deje en un punto más favorable. Otra opción es reservar un taxi o traslado en el que quepa la bicicleta todavía embalada y montar la bici ya fuera del recinto aeroportuario.

También puedes recorrer a pie algún enlace corto siempre que sea un itinerario peatonal permitido. Lo importante es no convertir el hecho de «salir pedaleando desde la terminal» en una obligación absurda. El viaje empieza cuando tú decides, no necesariamente en la puerta de llegadas.

Y si vas a regresar por el mismo aeropuerto, no des por hecho que basta con invertir el track. Los recintos aeroportuarios tienen muchos viales de sentido único y la entrada a la terminal puede ser distinta de la salida. Comprueba también el recorrido de vuelta.

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Hasta aquí esta guía para salir de un aeropuerto en bicicleta. Es una parte minúscula de un viaje, pero resolverla antes de volar puede evitar uno de esos momentos en los que empiezas las vacaciones preguntándote por qué estás pedaleando por una rotonda de cuatro carriles con una caja de herramientas sonando dentro de una alforja.

Si tienes alguna anécdota relacionada con salir del aeropuerto pedaleando, déjanosla en los comentarios. Puede ser muy útil para otros alforjeros/as. Nos vemos en los caminos.

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