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La trágica historia de Frank Lenz

La trágica historia de Frank Lenz
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En 1892, uno de los primeros aventureros de la bicicleta comenzaba el viaje de su vida buscando fama y aventura. Encontró ambas y lo terminó pagando con su vida. Su nombre era Frank Lenz.

Hace tiempo te conté el viaje de Thomas Stevens, la primera persona en dar la vuelta al mundo en bicicleta. Hoy te contaré la historia de Frank Lenz. Fue la segunda personar en intentar completar la “Gran Hazaña” pero la mala suerte y el destino quiso que nunca volviera a casa. Esta es su historia…

Finales de 1894. Un veterano de la Guerra Civil americana y embajador en Turquía llamado Alexander W. Terrell, recibe una extraña carta desde el lejano Allegheny, un suburbio de la ciudad de Pittsburg, Pennsylvania.

La persona que mandaba la carta estaba buscando desesperadamente alguna noticia sobre un joven viajero americano llamado Frank Lenz.

“Si es posible, avíseme si Mr. Lenz ha llegado a su ciudad. Estoy impaciente por saber algo de mi amigo, no he recibido ni una palabra desde que abandonó Bunder Abbas en Persia.”

Escribió T.P. Langhams, cuya carta lo identificaba como el tesorero de una compañía maderera. Terrell probablemente habría pasado por alto esta carta si no fuera por un inusual postdata:

“PD: Mr. Lenz está intentando completar una ruta alrededor del globo,… en una bicicleta.”

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Itinerario del viaje de Frank Lenz

Aunque Thomas Stevens ya había conseguido el hito de ser la primera persona en dar la vuelta al mundo en bicicleta, el viaje de Frank sería único por dos motivos:

-Sería la primera persona en hacerlo de Este a Oeste.

-Llevaría su cámara.

La revista Outing aceptó financiar el viaje a cambio de obtener una serie de reportajes llamados “Around the world with Wheel and Camera”. La bicicleta la obtuvo de la Wheel Company de Massachusetts, una “bicicleta de seguridad” modelo Victor. Lo mejor de lo mejor de aquella época.

Una mañana primaveral del 15 de Mayo de 1892 partió desde Pittsburg. Lenz tenía 25 años y esperaba estar de vuelta en dos años. La primera parada fue Washington DC donde obtuvo el pasaporte y se reunió con el secretario de estado, James G. Blaine.

Después llegó a Nueva York para reunirse con la revista Outing y fijar todos los detalles de la ruta. El 4 de Junio salió de Nueva York, acompañado por 100 ciclistas, Lenz escribiría en su diario:

“La gente se amontonaba a mi alrededor de tal manera que era imposible que me montara en la bicicleta, mucho menos pedalear”

Tardó 3 meses en cruzar América, el mismo tiempo que Thomas Stevens. Fue un viaje sin grandes incidentes excepto por un hecho ocurrido poco antes de llegar a Minneapolis.

Un tren apareció de repente tras una curva mientras él cruzaba un estrecho puente sobre un barranco. Lenz escapó por poco de ser arrollado saltando, con bici incluida, al otro lado de la pequeña barandilla.

“El tren pasó apenas a dos palmos de mí, haciendo que el puente vibrase y crujiese como si fuera a venirse abajo en cualquier momento. Mis sensaciones en ese momento es más fácil imaginarlas que escribirlas”

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Llegó a San Francisco un 20 de Octubre.  Lenz estimó que había recorrido 7.382 kilómetros en 107 días, unos 72 kilómetros al día, una media bastante más alta que la de Thomas Stevens. Muy respetable considerando que viajaba en una bici de marcha fija que pesaba unos 50 kilos completamente cargada.

A finales de octubre partió en barco a Japón, llegando a Yokohama a mediados de Noviembre. Las tres semanas recorriendo la isla no le defraudaron.

En Outing afirmaría que Japón era algo entre el Edén en la tierra y el país perfecto para el viajero, alabó su cultura exótica, sus buenas carreteras y la mentalidad inteligente e industrial de sus gentes.

No le gustó tanto sin embargo la cocina japonesa (fue incapaz de comer con palillos) de la que escribiría:

“El pescado y la carne son cocinados en una especie de salsa licuosa, la cual soy incapaz de tomar, no importa lo hambriento que esté.”

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Ya en China, Lenz encontró grandes dificultades. Las carreteras Chinas eran impracticables para la bicicleta y pronto se encontró caminando durante semanas.

El tiempo invernal también frenó su avance, varándolo durante semanas en pequeñas aldeas. Los tres meses en los que había planificado atravesar China se convirtieron en seis.

Además del agotamiento físico, Lenz empezó a sentirse enervado por los desafortunados encuentros con la población del interior. Aunque la bicicleta ya había llegado a Japón, Lenz era la primera persona que pedaleaba en China y su presencia causaba una gran, y en ocasiones hostil, agitación entre los supersticiosos nativos.

Muchos campesinos simplemente huían al verle, otros le arrojaban piedras o palos. En varias ocasiones Lenz tuvo que disparar al aire para ahuyentar a la multitud. Empezó a viajar de noche tras perder parte de su oreja en un ataque.

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A pesar de las dificultades Lenz permanecía optimista. Sobre todo una vez que alcanzó Birmania, que por entonces era parte del vasto imperio británico. Lenz estaba exhausto, sucio y llevaba meses de retraso con respecto al plan inicial pero estaba convencido de que lo peor ya había pasado. Escribió:

“Después de un baño y ponerme ropa limpia, me sentí como el hombre más feliz del mundo”

Sin embargo las junglas de Birmania le recibieron con nuevos problemas: lluvias monzónicas que convertían los caminos en lodazales, un campesino que le ayudó a cruzar un rio se ahogó y poco después, la malaria lo mantuvo postrado por varias semanas.

Una vez recuperado, consiguió llegar a Rangún, la capital de Birmania, desde donde tomó un barco hasta Calcuta, allí estuvo dos semanas debido a las lluvias, pero pudo disfrutar de la compañía de otros ciclistas británicos que le ayudaron a recomponer su moral.

A principios de octubre volvía a partir, tomando la “Grand Trunk Road”, carretera milenaria que ya alabó Thomas Stevens en su crónica por su buen estado.

Las mejores fotografías de su viaje son de este periodo. Recorrió en un mes 2.096 kilómetros desde Calcuta a Lahore, Pakistán, incluyendo 10 días descanso.

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Desde Lahore se adentró en el desierto hasta Karachi. 1.300 kilómetros de terreno sin sombra, donde era muy difícil encontrar agua limpia y la comida era mala.

De allí paso a Irán, llegando a la capital Teherán un 13 de febrero de 1894 donde pudo descansar después de más de 1.000 kilómetros de malos caminos, arenas profundas y mosquitos hambrientos.

Lenz encontró Teherán tan confortable que le costó marcharse, sin embargo el 1 de abril reemprendió su viaje.

Un mes después de salir de Tabriz, poco después de su segundo aniversario de viaje, enviaba a Outing una carta, plagada de nostalgia y de ganas de volver a casa. Escribió:

“Anhelo fuertemente el día en el que pueda volver a ver mi hogar”

En la carta fijaba Erzurum como su siguiente destino, al este de Turquía, a una distancia de unas 300 millas. Fue la última vez que se tuvieron noticias de Lenz. El embajador Alexander Terrell dijo tras su desaparición:

“No tengo ninguna duda de que fue asesinado por los kurdos salvajes”

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La muerte de Lenz permanece siendo un misterio. Las investigaciones posteriores concluyeron en que fue asesinado por un jefe tribal por una supuesta ofensa que Lenz le infringió, sin embargo nunca apareció su cuerpo.

***

Hasta aquí la historia de Frank Lenz, espero que no se te haya hecho muy largo el viaje. A mí me parece una historia fascinante que merece ser recordada. Sin duda fue un hombre valiente que tuvo mala suerte pero que nunca se rindió.

Existe un libro que cuenta su historia y su desaparición, la pena es que no está disponible en español, es este. Si quieres que sigamos descubriendo la historia de los pioneros del cicloturismo déjanos un comentario y si crees que es una historia que debe ser conocida comparte el artículo en tus redes. Gracias por leernos. Nos vemos en los caminos.

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8 comentarios

  1. Julian dice:

    Isidoro Mellado, un vecino de Coria, Extremadura, salió de su casa en 1928 para viajar en bicicleta. Tenía entonces 23 años. Durante 8 años y medio atravesó más de 40 países y recorrió 65.000 kilómetros dando la vuelta al mundo.

    • Carlos dice:

      Hola Julian! El gran Isidoro Mellado, eso si que es una historia de película, lo tenemos en nuestra lista para dedicarle un post. Es increible lo que hizo este hombre. Vamos a intentar contactar con su familia para recabar más información. Un abrazo

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