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El Primer Hombre en dar la Vuelta al Mundo en Bicicleta

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Ahora mismo seguramente habrá mas de cien personas dando la vuelta al mundo en bicicleta. Tal vez muchos más. Entre ellos hay varios españoles, alguno de ellos además lo está contando en tiempo real a través de sus blogs.

Por ejemplo, tenemos el caso de Javier Colorado de Colorado on the Road, que saltó a la fama cuando todos los periódicos del país registraron el ataqué que sufrió cuando trataba de cruzar Pakistán (puedes ver el vídeo aquí) o de Pablo de thecrazytravel, que viaja junto a su novia Ilze con un presupuesto de 5€ al día.

Circundar el globo en bicicleta sigue siendo una auténtica hazaña, pero ¿te imaginas lo que supuso la primera vez que alguien lo logró? Para saberlo tenemos que remontarnos hasta 1884.

Como ya mencioné en el post de la historia del cicloturismo, Thomas Stevens fue la primera persona en darle la vuelta al mundo en bicicleta (concretamente en una penny-farthing), se trata por lo tanto de un pionero de los viajes en bicicleta y por lo tanto del cicloturismo.

Hoy te contaré aquí su viaje, un viaje mítico que le llevaría tres años conseguirlo. Esta es su historia.

Aunque nació en Inglaterra en 1884, con 17 años se trasladaría a Estados Unidos con su familia donde aprendería a montar en bicicleta. Aquello fue lo que se denomina un flechazo, pues poco después se le ocurre la genial idea de recorrer el país en bicicleta.

¿Qué bicicleta? Concretamente una Columbia 50” modelo «Standard». ¿La clásica bicicleta de rueda alta que sale en las películas en blanco y negro? Exactamente esa. Si, 50 pulgadas de rueda. Una rueda grande para recorrer un país grande.

El viaje comienza

Una fría mañana de abril de 1884 comenzaría su viaje desde San Francisco. Ni él se imaginaba que en realidad había comenzado a dar la vuelta al mundo en bicicleta.

Su lista de equipaje le habría cabido en una servilla de bar doblada por la mitad e incluso le habría sobrado espacio para limpiarse el llamativo bigote que portaba, más de uno se llevará las manos a la cabeza:

-Calcetines

-Camisa de repuesto

– Impermeable (que también usaría como tienda de campaña)

– Saco de dormir

– Revólver de bolsillo

 

“Pues creo que lo llevo todo” – Pensaría esa mañana el joven Thomas.

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Con su bolsita de equipaje, parte desde San Francisco hacia Sacramento, atravesando las montañas de Sierra Nevada, Nevada, Utah y Wyoming. La verdad es que no soy capaz de imaginarme como lo hizo con esa bicicleta.

Llegó a Boston después de más de 5.000 kilómetros a través de vías férreas, senderos y caminos, para completar el primer viaje transcontinental en bicicleta el 4 de agosto 1884. Había cruzado Norteamérica en 103 días. Su ruta debió parecerse bastante a esta.

¿Te has parado a echar los cálculos? Yo sí. ¿5.300 kms en 103 días? Eso equivaldría más o menos a etapas de 50 km cada día suponiendo que no paró de pedalear.

Hoy esos números nos pueden parecer normales, incluso algo cortitos, pero ¿en una bicicleta penny-farting por caminos y carreteras del siglo XIX? Aquí hay gato encerrado.

Efectivamente la revista Harper informaría:

«Más de un tercio de la ruta seguida por el Sr. Stevens tuvo que ser a pie por imposibilidad de ser ciclable, 83 días de recorrido real y 20 días de descanso debido a las lluvias, etc., un total de 103 días y medio le tomó llegar a Boston, y una distancia aproximada de 3.700 millas. Siguió el viejo camino de California, la mayor parte del camino a través de las llanuras y montañas, asombrando a los indios, y vivió muchas extrañas aventuras”

El salto a Europa

Stevens pasó el invierno en Nueva York. Allí estuvo trabajando para la famosa revista Outing  contribuyendo con dibujos de su viaje transcontinental. La revista le hizo corresponsal especial y lo envió a Liverpool en barco, donde llegaría 10 días más tarde, el 9 de abril de 1885.

Dejó su bicicleta en los almacenes subterráneos de la London and North Western Railway y se fue en tren a Londres para planificar su cruce por Europa e investigar las condiciones en Asia.

Para ello fue ayudado por un intérprete en la embajada de China que lo disuadió de atravesar en bicicleta la Alta Birmania y China.

Este es un boceto de lo que fue su viaje:

 

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Regresaría a Liverpool el 30 de abril 1885 y el 4 de mayo comienza oficialmente el viaje en la iglesia de Edge Hill, donde cientos de personas se juntaron para despedirle. Tom escribiría en su libro:

“Un pequeño mar de sombreros se arremolinaban en torno a mi llenos de entusiasmo; una ola de ovación escapó de 500 gargantas inglesas cuando monte en mi bicicleta reluciente; salí de Liverpool a través de Edge Lane con la ayuda de unos cuantos policías y 25 ciclistas que se habían reunido para acompañarme“

Comenzó a llover en cuestión de minutos. Pedaleó a través de Inglaterra portando un llmaativo casco militar blanco. Tomó el ferry de Newhaven a Dieppe para cruzar a Francia y continuó a través de Alemania, Austria , Hungría, Eslavonia , Serbia , Bulgaria , la desaparecida Rumelia y Turquía.

Asia

En Constantinopla se aprovisionó con radios de repuesto, neumáticos y una mejor pistola (calibre .38 Smith & Wesson). Lo que venia a continuación era terreno desconocido y no quería adentrarse sin protección.

Allí esperó a que los informes de bandidos disminuyeran, y luego pedaleó a través de Anatolia, Armenia, Kurdistán , Irak e Irán, donde permaneció durante el invierno como invitado especial del Shah en su palacio en Teherán .

Después de haberle sido denegado el permiso para viajar a través de Siberia, partió el 10 de marzo 1886 a través de Afganistán , donde fue expulsado por las autoridades locales, por lo que decidió volver a Constantinopla para desde allí tomar un barco a la India a través del mar rojo, evitando así el paso por Afganistán.

El tramo de la India pudo ciclarlo por completo. Tom señalaría en su diario que el tiempo era siempre caluroso y que la Grand Trunk Road (una carretera milenaria que cruza la India), era magnífica y de rodada excelente y libre de bandidos.

 

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Dibujos del propio Stevens en su vuelta alrededor del mundo

 

En Calcuta tomó un barco de vapor que lo llevó a Hong Kong. Pedaleó hasta el este de China, encontrando grandes dificultades para pedir direcciones en un idioma que no podía ni pronunciar.

Un funcionario chino le dio refugio contra manifestantes que estaban enojados por una guerra con los franceses.

Desde la costa tomó un vapor a Japón, país del que quedo fascinado. Su viaje alrededor del mundo termina un 17 de diciembre 1886, en Yokohama.

Según sus cuentas después de haber recorrido una distancia de unas 13.500 millas, es decir 21.700 kilómetros. Desde allí tomo un barco a San Francisco, donde llegaría en enero 1887.

Más tarde recogió las experiencias de su en un libro de dos volúmenes de 1.000 páginas, La vuelta al mundo en una bicicleta, lamentablemente solo está disponible en inglés.

La Pope Company conservó la bicicleta de Stevens hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando fue donada a una unidad de desecho para apoyar el esfuerzo de guerra.

Thomas Wentworth, que oyó hablar a Stevens en el Club de bicicletas Massachusetts, dijo:

«Parecía como Julio Verne, contando sus increíbles aventuras. Vemos que la invención de la mecánica moderna, en lugar de destruir el universo, ofrece los medios para explorar sus maravillas con más seguridad. En vez de ir por el mundo con un rifle, con el propósito de matar algo, o con un puñado de cruces, con el fin de convertir a alguien, ese joven audaz simplemente dio la vuelta al globo para ver las personas que estaban en él. Y puesto que él siempre tenía algo para mostrarles tan interesante como cualquier cosa que ellos le podían mostrar, él hizo su camino entre todas las naciones”.

 

***

 

Hasta aquí la historia de Thomas Stevens, la primera persona en dar la vuelta al mundo en bicicleta. Después de él vendrían muchos. Te seguiremos contado sus historias.

La próxima será la de Franz Lenz, que sería la segunda persona en intentar tal proeza. Su destino sin embargo fue mucho más siniestro. Estate pendiente. Nos vemos en los caminos.

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