¡Hola alforjero/a! Hay lugares en el mundo que parecen sacados de otro planeta. Paisajes que por mucho que los hayas visto en fotos o vídeos son mucho más espectaculares cuando los ves en persona. Y la buena noticia es que muchos de ellos se pueden visitar a lomos de una bicicleta.
En este artículo no hablaremos de rutas concretas, sino de lugares que tal vez no tenias en el radar y que a partir de ahora plantaremos en tu cabeza a modo de semilla de futuros viajes y aventuras. Vamos allá.
Índice de contenidos
5 Lugares atípicos para recorrer en bicicleta
1. Islas Galápagos – Pedalear en un documental de la BBC
Galápagos no parece un sitio para bicicletas. Parece un sitio para científicos, fotógrafos de National Geographic y turistas en crucero. Y sin embargo, es uno de los lugares más surrealistas del mundo para pedalear.
En las islas habitadas (Santa Cruz, Isabela y San Cristóbal) hay carreteras asfaltadas, tranquilas y con distancias perfectas para moverte en bici. Pero lo que las hace irreales no es el asfalto: es lo que hay encima.
Mientras pedaleas podrás ver iguanas marinas que cruzan la carretera, leones marinos que duermen en los bancos, tortugas gigantes que ocupan el arcén como si nada. Todo eso mientras ruedas entre volcanes, lava negra y selva húmeda.
No es un destino de grandes kilometradas. Es un destino de “paro cada 500 metros porque esto no puede ser real”. Puedes subir desde Puerto Ayora hasta las tierras altas de Santa Cruz entre niebla y tortugas, bajar a playas vírgenes y volver en el día. O cruzar Isabela de punta a punta por una carretera sin apenas coches, con el Pacífico a un lado y campos de lava al otro.
Y encima, no necesitas llevarte tu bici: allí se alquilan bicicletas sin problema. Por supuesto, las islas tienen mucho más que ofrecer y puede ser una buena idea contratar algunos de los tours por las Islas Galápagos. Galápagos es el único sitio donde la bici te hace sentir que estás dentro de un documental… no viéndolo.

2. Bolivia – El salar de Uyuni en dos ruedas
Pedalear por el mayor desierto de sal del mundo es uno de los grandes clásicos del cicloturismo mundial. Tanto es así, que incluso existe la tradición de hacerse una foto totalmente desnudo pedaleando sobre el infinito horizonte blanco.
El salar de Uyuni es un océano blanco, plano, infinito. No hay referencias, no hay sombras, no hay líneas en el horizonte. Solo tú, la bici y el cielo. Cuando está seco, ruedas sobre una superficie que parece hielo. Cuando está ligeramente mojado, el suelo refleja el cielo y tienes la sensación de estar flotando.
Es uno de esos lugares donde pierdes la noción del espacio y el tiempo. Y atravesarlo en bicicleta lo convierte en una experiencia casi psicodélica.
3. Islandia – Lava, vapor y carreteras que no llevan a ningún sitio
Islandia parece diseñada por un artista de ciencia ficción. Carreteras que cruzan campos de lava, glaciares, volcanes, zonas geotérmicas donde sale vapor del suelo…
Pedaleas entre paisajes que no se parecen a nada que hayas visto antes. A veces no hay ni árboles ni edificios durante kilómetros. Solo tierra negra, musgo verde y nubes bajas.
La Ring Road permite recorrer el país entero, pero lo realmente surrealista está en las carreteras secundarias, donde el silencio es absoluto y el paisaje parece recién creado.

4. Mongolia – Pedalear sin carreteras
Mongolia es uno de los pocos lugares del mundo donde las carreteras no son necesarias. La estepa es tan inmensa que simplemente eliges una dirección y ruedas. No hay vallas, no hay campos, no hay pueblos cada diez kilómetros. Solo pradera infinita, caballos salvajes y cielos gigantes.
Te cruzas con nómadas que viven en yurtas, te ofrecen té y siguen su vida como si nada. Es cicloturismo en estado puro, sin infraestructura, sin marcas, sin turismo organizado. Solo tú y un planeta enorme.

5. Etiopía – Montañas africanas que no parecen África
Las tierras altas de Etiopía son una anomalía geográfica. Montañas verdes, valles profundos, iglesias excavadas en la roca y pueblos colgados de acantilados. Nada que ver con la imagen típica del continente.
Pedalear por Lalibela, las montañas Simien o la región de Tigray es viajar por un mundo que parece medieval y africano al mismo tiempo. Duro, sí. Pero absolutamente irreal.

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Hasta aquí este artículo sobre lugares insólitos para recorrer en bicicleta. Si has recorrido alguno más que no hayamos mencionado y deba estar en esta lista, déjanoslo en los comentarios. Este campo fértil de alforjeros intrépidos siempre admite plantar nuevas semillas de aventuras. Nos vemos en los caminos.
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