¿Qué hacer con el coche durante un viaje en bicicleta?

Aparcar el coche varios días

¡Hola, alforjero! Si sueles desplazarte en coche hasta el inicio de tus rutas, seguramente te hayas enfrentado alguna vez al problema que vamos a tratar en este artículo.

Pongámonos en situación. Tienes por delante una ruta de varios días en bicicleta y el punto de partida se encuentra a cientos de kilómetros de casa. Como no resulta sencillo llegar hasta allí en transporte público, decides utilizar el coche para llevar las bicicletas y todo el equipaje.

Entonces aparece la pregunta: ¿Dónde dejo el coche durante todos esos días?

Antes de buscar aparcamiento, conviene estudiar bien la logística completa del viaje. Especialmente si se trata de una ruta lineal, porque no solo tendrás que encontrar un lugar seguro donde dejar el vehículo: también necesitarás regresar hasta él cuando termines de pedalear.

A continuación, repasamos las principales opciones.

Antes de llevar el coche, valora el transporte público

Aunque viajar con bicicletas en tren o autobús puede resultar complicado, nuestra primera recomendación es comprobar si existe alguna combinación razonable de transporte público.

Dejar el coche en casa elimina una preocupación y, en las rutas lineales, evita tener que regresar al punto de partida únicamente para recogerlo.

Los viajes están para disfrutarlos, no para pasarnos varios días pensando si el coche seguirá en el mismo sitio cuando volvamos.

Dicho esto, sabemos que el transporte público no siempre permite llegar hasta el inicio de una ruta, especialmente cuando viajamos con bicicletas cargadas, cajas, alforjas o varias personas. En esos casos, toca buscar un lugar donde dejar el vehículo.

¿Dónde aparcar el coche durante varios días?

1. En la calle

Es la opción más sencilla y económica. También es la que solemos utilizar nosotros, aunque eso no significa que se pueda aparcar en cualquier sitio.

Lo ideal es buscar una calle residencial tranquila, gratuita y con cierto movimiento vecinal. Normalmente preferimos zonas con bloques de pisos antes que urbanizaciones de viviendas unifamiliares. El coche llamará menos la atención y quedará integrado entre los vehículos de los residentes.

Evita calles demasiado aisladas, polígonos industriales desiertos durante el fin de semana o aparcamientos en los que haya cristales rotos y otras señales poco tranquilizadoras.

Una herramienta útil es Park4Night. Aunque está especialmente pensada para furgonetas y autocaravanas, también permite localizar aparcamientos gratuitos y consultar fotografías y comentarios de otros viajeros.

Antes de marcharte, revisa cuidadosamente la señalización:

  • Zonas de estacionamiento regulado.
  • Líneas amarillas.
  • Vados permanentes.
  • Limitaciones por días u horarios.
  • Calles reservadas para residentes.
  • Zonas de carga y descarga.
  • Aparcamientos donde se celebre un mercadillo semanal.

También conviene comprobar si durante los días siguientes habrá fiestas, procesiones, pruebas deportivas, obras o cualquier otro evento que obligue a retirar los vehículos. La vuelta del viaje puede complicarse bastante si descubres que el coche se lo ha llevado la grúa.

En ocasiones resulta más interesante aparcar en un pueblo cercano y recorrer los últimos kilómetros hasta el inicio de la ruta en bicicleta. Los pueblos pequeños suelen tener menos restricciones de estacionamiento y, por lo general, son lugares más tranquilos para dejar el vehículo.

2. En un aparcamiento de pago

La opción más cómoda es reservar una plaza en un aparcamiento privado o vigilado.

Puede salir más caro, pero ofrece bastante tranquilidad, especialmente si vas a estar fuera durante muchos días, llevas un coche nuevo o simplemente sabes que vas a pasarte la ruta pensando en él.

Busca tarifas de larga estancia. El precio diario suele reducirse considerablemente cuando se reserva una semana completa en lugar de pagar cada jornada por separado.

En las ciudades con aeropuerto o estación de tren suelen existir aparcamientos periféricos bastante económicos. Algunos incluyen incluso un servicio de traslado hasta el centro, el aeropuerto o la estación.

Puedes localizarlos en Google Maps buscando «aparcamiento larga estancia» seguido del nombre de la localidad. Revisa las opiniones recientes y comprueba especialmente:

  • Si el recinto permanece cerrado por la noche.
  • Si cuenta con cámaras o vigilancia.
  • Si es necesario dejar las llaves.
  • Si tiene un horario limitado de entrada y salida.
  • Si admite vehículos con portabicicletas.
  • Si la altura máxima permite acceder con bicicletas en el techo.

Este último punto es importante. Muchos aparcamientos cubiertos tienen barreras de altura incompatibles con bicicletas instaladas sobre el vehículo.

3. En un camping, hotel o alojamiento rural

Esta es una alternativa que poca gente se plantea, pero que puede resultar especialmente útil durante la temporada baja.

Consiste en preguntar a un camping, hotel, hostal o alojamiento rural si puedes dejar el coche en su aparcamiento durante varios días a cambio de una cantidad acordada.

Si además pasas allí la noche anterior al comienzo de la ruta, es más probable que acepten. Algunos alojamientos están acostumbrados a recibir senderistas, peregrinos y cicloturistas, por lo que incluso pueden ofrecer servicios adicionales como guardar las cajas de las bicicletas, custodiar equipaje o permitirte utilizar una ducha al terminar el viaje.

No des por hecho que el aparcamiento está incluido durante toda la ruta. Pregunta siempre antes y deja claro cuántos días estará allí el vehículo.

4. En casa de un particular

Si conoces a alguien que viva cerca del comienzo de la ruta, esta suele ser una de las mejores soluciones.

También puedes preguntar en grupos locales de cicloturismo, asociaciones ciclistas o alojamientos de la zona. A veces algún vecino dispone de una cochera, una parcela o un espacio privado en el que puedes dejar el coche por un precio razonable.

Eso sí, acuerda previamente las condiciones y asegúrate de que podrás recogerlo el día y a la hora que necesites.

5. Alquilar un coche solo para el traslado

Otra posibilidad es no utilizar tu propio vehículo y alquilar uno únicamente para llegar hasta el punto de partida o regresar desde el final de la ruta.

Esta opción puede resultar interesante cuando viajas en avión o barco, cuando la ruta comienza lejos de casa o cuando puedes devolver el vehículo en una oficina diferente. Por ejemplo, en destinos insulares puedes alquilar coche en Mallorca para trasladar las bicicletas y el equipaje hasta el inicio de la ruta sin tener que llevar tu coche en el ferry ni dejarlo aparcado durante todo el viaje.

Antes de reservar, comprueba que el vehículo tenga espacio suficiente para las bicicletas. No te fíes únicamente del número de plazas: un coche para cinco pasajeros puede tener un maletero demasiado pequeño para transportar dos bicicletas y sus alforjas.

También debes revisar:

  • Si está permitido abatir o retirar los asientos.
  • Si la empresa admite portabicicletas.
  • Si puedes devolverlo en otra oficina.
  • El suplemento por devolución en una localidad diferente.
  • Las condiciones del seguro.
  • Los horarios de recogida y entrega.
  • El espacio real del maletero.

En rutas lineales, el alquiler de un vehículo puede evitar una combinación complicada de trenes y autobuses. Sin embargo, hay que hacer números, porque devolverlo en otra localidad suele tener un coste adicional.

Piensa también en cómo regresarás al coche

Encontrar aparcamiento es solo una parte del problema.

Si la ruta es circular, la logística es sencilla: terminarás en el mismo lugar en el que comenzaste. Pero si es lineal, tendrás que organizar el regreso.

Las opciones más habituales son:

  • Volver en tren o autobús con la bicicleta.
  • Contratar un taxi o un servicio de traslado.
  • Reservar un transporte específico para ciclistas.
  • Dejar un segundo vehículo en el punto final.
  • Pedir a un alojamiento que organice el traslado.
  • Regresar únicamente una persona a por el coche mientras el resto espera con las bicicletas.

Antes de empezar a pedalear, comprueba los horarios y las condiciones para transportar bicicletas. No conviene confiar toda la logística del viaje a un autobús que solo admite bicicletas si hay espacio libre en el maletero.

Consejos antes de dejar el vehículo

Independientemente del lugar elegido, aplica unas precauciones básicas.

No dejes nada a la vista, ni siquiera objetos que aparentemente no tengan valor. Una mochila vacía, unas gafas de sol o un cable pueden ser suficientes para llamar la atención.

Retira también del interior cualquier documentación que no necesites durante el viaje. Lleva contigo las llaves, el permiso de conducir, la documentación imprescindible y una copia de los datos del seguro.

Comprueba que todas las puertas y ventanas quedan bien cerradas. Puede parecer demasiado obvio, pero después de descargar las bicicletas, montar las alforjas y preparar la salida es fácil dejar una puerta mal cerrada o el maletero sin bloquear.

También resulta recomendable:

  • No dejar las llaves de repuesto dentro del vehículo.
  • Guardar una fotografía del lugar exacto donde has aparcado.
  • Anotar el nombre de la calle o marcarla en el mapa.
  • Comprobar las restricciones de estacionamiento durante todos los días del viaje.
  • Evitar dejar el coche debajo de árboles con ramas inestables.
  • No aparcar en cauces, ramblas o zonas inundables.
  • Revisar la previsión meteorológica si va a permanecer muchos días al aire libre.

Hay quien se queda más tranquilo avisando al alojamiento, a algún vecino o a un negocio cercano. Puede ser útil, pero no sustituye a la elección de un buen lugar para aparcar.

¿Cuál es la mejor opción?

No existe una solución válida para todos los viajes. Para una escapada corta, dejar el coche en una calle residencial tranquila puede ser suficiente. En una ruta de varias semanas, probablemente compense pagar un aparcamiento vigilado. Si el recorrido es lineal o tienes que desplazarte hasta una isla, alquilar un vehículo o utilizar el transporte público puede simplificar mucho la logística.

Lo importante es tenerlo resuelto antes de comenzar la ruta. Así podrás olvidarte del coche desde el primer kilómetro y concentrarte en lo que realmente importa: disfrutar del camino.

Hasta aquí este artículo sobre un asunto algo alejado de los pedales, pero que puede convertirse en un auténtico dolor de cabeza para muchos alforjeros.

¿Conoces algún otro lugar o sistema para dejar el coche durante una ruta de varios días? Puedes compartirlo en los comentarios para que aprendamos entre todos. Nos vemos en los caminos.

¡Apúntate gratis a la Revista de Cicloturismo!

Cada mes desde 2015, enviamos rutas, consejos y reseñas de equipamiento a 20.000 alforjeros. Apúntate y recibe nuestro regalo de bienvenida: una lista con todo lo que llevar a un viaje en bicicleta. ¿Te unes?

    Suscríbete gratis    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *