Consejos para el mantenimiento de bicicleta: guía completa

Pinchar en la bici

Ya sabes el fastidio que es empezar una ruta y comprobar que la bici no va del todo bien. Un piñón que salta, un plato que no entra justo cuando empiezas a subir, frenos que no frenan como deberían, un chirrido cada vez que pedaleas más fuerte…

Para quienes viajan en bici con frecuencia, el mantenimiento se convierte casi en una forma de vida. Incluso hay personas que, a partir de su pasión por pedalear y conocer mundo, han encontrado una salida profesional en el ámbito del turismo.

Recorrer paisajes impresionantes, conocer culturas diversas y descubrir rincones únicos… y que todo eso forme parte de tu trabajo. Convertir el cicloturismo de un simple hobby a una verdadera profesión es posible si combinas tu pasión por pedalear con una formación sólida en el sector turístico. Estudiar turismo te brinda las herramientas para diseñar rutas atractivas, organizar experiencias sostenibles y ofrecer un valor añadido a quienes buscan viajar de forma auténtica y responsable. Así, cada pedalada deja de ser solo un pasatiempo para convertirse en una oportunidad de inspirar a otros a explorar el mundo de una manera diferente, profesional y enriquecedora. Descubre cómo lograrlo con el Grado en Turismo.

Imagina, además, poder compartir de forma profesional todos esos conocimientos y trucos que has aprendido sobre el mantenimiento de la bicicleta antes de salir de ruta. Desde la revisión de frenos y cambios hasta la correcta presión de los neumáticos o la lubricación de la cadena, podrías enseñar a otros cicloturistas a preparar su bici para que cada viaje sea seguro, eficiente y libre de imprevistos. Convertir estos consejos en parte de la experiencia no solo ayuda a prevenir averías, sino que también enriquece el viaje, dando a cada ciclista la confianza necesaria para disfrutar plenamente de la ruta.

Por eso, siempre, antes de una ruta, hay que revisar la bici y hacer una pequeña puesta a punto que nos ahorrará muchos quebraderos de cabeza y nos permitirá disfrutar más del camino. Vamos a ver, paso a paso, cómo lo hago yo con mi propia bici para que veas que no es complicado y puedas hacerlo tú mismo.

1. Cómo hacer una limpieza de bicicleta correctamente

Lo primero que hago antes de cualquier revisión es una buena limpieza. Parece obvio, pero es fácil caer en la tentación de revisar cambios, frenos o ruedas sin haber quitado antes el barro o el polvo, y eso lo complica todo.

Uso un cubo con agua templada, un poco de jabón neutro (nada de desengrasantes agresivos) y un par de cepillos: uno grande para el cuadro y otro más pequeño para la transmisión. Si tienes una brocha vieja, también va bien para zonas más delicadas.

Importante: nunca uses agua a presión en zonas como rodamientos, pedalier, bujes o dirección. Se mete dentro y acaba quitando la grasa. Mejor agua con poca presión y un trapo viejo.

Para la transmisión, puedes usar un desengrasante específico. Déjalo actuar unos minutos en la cadena, platos y piñones. Luego enjuago, seco con un trapo limpio, y dejo que repose un poco antes de lubricar.

2. Los cambios y la transmisión

Cambios

Lo primero que reviso y ajusto son los cambios, sobre todo después del invierno, ya que la bici ha estado más tiempo parada y suele haber más barro. Después del verano pasa lo mismo, pero con el polvo de los caminos.

Tras una buena limpieza (¡cuidado con el agua a presión!) y lubricado de cadena, platos y piñones, ajusto los cambios (otro día haré un post solo sobre eso).

Compruebo que la cadena sube y baja bien por todos los piñones y platos. Ajusto los topes para que no se salga la cadena —especialmente por dentro, para evitar que corte las cabezas de los radios— y procuro que roce lo mínimo en el desviador. Al final, esos ruidos se hacen muy molestos tras varias horas pedaleando.

Cables y fundas

Al menos una vez al año —y siempre antes de una ruta de varios días— limpio y lubrico los cables de cambio y las fundas. Si es necesario, los cambio. Son recambios baratos y la bici lo agradece.

El polvo y la humedad se acumulan dentro de las fundas y hacen que el cambio se atasque. Y cuando eso pasa, tendemos a forzar, sobre todo si rodamos por caminos.

Si cambias algún cable, vigila los días siguientes: los cables nuevos tienden a estirarse un poco y eso puede desajustar el cambio. Basta con tensarlo o destensarlo desde la tuerca de los pulsadores.

Rolines

Un truco sencillo y barato que no mucha gente tiene en cuenta: cambiar los rolines o ruletillas del cambio trasero. Con el tiempo se desgastan y cogen algo de holgura, lo que hace que la cadena no asiente bien.

Puedes comprobarlo moviéndolos un poco hacia los lados: si se inclinan sobre el eje, están para cambiar.

Por menos de 10 € puedes comprar un juego nuevo para un Shimano Deore, por ejemplo. Cambiarlos es fácil: solo hay que quitar un tornillo.

Eso sí, fíjate bien en las arandelas de plástico que traen: varían según la marca del cambio y el número de velocidades. Además, asegúrate de colocar correctamente cuál va arriba y cuál va abajo.

Rodamientos

En cuanto a los rodamientos —especialmente los del eje de pedalier—, nunca está de más limpiar la grasa vieja y volver a engrasar con grasa de montaje.

No hace falta desmontarlos del todo. Basta con quitar las bielas y las tapas de las cazoletas. Si es de cuadradillo, necesitarás una llave especial para sacarlo, pero el proceso es similar: limpiar, engrasar y volver a montar.

Cualquier pieza con rosca es bueno engrasarla un poco. Y si has cambiado los rolines, aprovecha para engrasar también sus rodamientos y el hueco por donde pasa el eje.

3. Aplicar lubricante a la cadena bicicleta

Si aún así notas que la cadena salta o no cambia bien, comprueba que no esté estirada. Cambiar la cadena una vez al año ayuda a alargar la vida útil de los platos y los piñones.

Limpiar y lubricar la cadena con frecuencia, y cambiarla cuando toque, es una forma muy barata de evitar reparaciones mayores.

4. Mantenimiento de frenos de disco bicicleta

Si llevas frenos de disco, el mantenimiento es algo distinto a los V-brake.

Lo que hago es revisar las pastillas, asegurarme de que no estén muy gastadas y que no rocen con el disco. A veces se gasta más una que otra y toca centrar la pinza.

Para ver si están gastadas, basta con quitar la rueda y mirar el grosor. Si están por debajo de 1 mm, mejor cambiarlas.

Consejo: si notas que el freno ha perdido potencia, puede que tenga aire en el circuito. En ese caso hay que purgar. No es difícil, pero hay que hacerlo con calma y tener el kit adecuado. Si no te animas, en cualquier taller te lo hacen rápido.

También limpio los discos con alcohol isopropílico y un trapo limpio. Nada de productos con aceite ni multiusos: contaminan las pastillas y pierden eficacia.

5. Mantenimiento de la horquilla de la bici

La horquilla suele ser la gran olvidada, pero si lleva suspensión, conviene mimarla un poco.

Después de cada ruta —sobre todo si ha habido barro o polvo— limpio bien las barras con un trapo y reviso que los retenes estén limpios.

De vez en cuando aplico unas gotas de lubricante específico para horquillas en los retenes y comprimo varias veces para que entre. Luego limpio el sobrante.

Si notas que va dura, hace ruidos o no trabaja como debería, seguramente le toque un mantenimiento a fondo. Hay kits de retenes y aceites, pero si nunca lo has hecho, quizá sea mejor llevarla a un taller especializado.

6. Revisar la presión de neumáticos de la bici

Compruebo que la presión esté a mi gusto según el tipo de terreno por donde voy a rodar. Y muy importante: reviso si la rueda (en mi caso la trasera, que suele dar más problemas) está bien centrada y los radios bien apretados.

En mi última ruta se me aflojaron todos el último día… y casi no termino la etapa.

7. Sillín

También suelo sacar el sillín, limpiar bien la tija y darle un poco de grasa (muy poca), luego paso un trapo para retirar el exceso. Así evito ruidos molestos.

***

Hasta aquí este artículo sobre la puesta a punto de la bici. Aunque parezca mucho, en realidad siempre es lo mismo y se hace en una tarde: limpiar la bici, lubricar la transmisión, revisar cambios y frenos, ¡y a rodar!

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4 comentarios en “Consejos para el mantenimiento de bicicleta: guía completa”

  1. Perfecto el texto !!
    Añadir que yo siempre he usado como desengrasante gas-oil con una brocha aplicando en las partes moviles como el cambio, el desvidador, plato y las coronas del piñon, nunca en zapatas de freno, ni en rodamientos de ruedas ni pedalier, pues se lleva toda la grasa, y luego limpiar todo bien con agua y un chorro generoso de lavavajillas.
    Queda muy limpio, se lleva toda la suciedad y le da un brillo muy bonito.

  2. Me ha parecido muy interesante el artículo porque me cuesta saber a veces que limpiar y de qué manera para no estropear los componentes pero sería ideal un video porque hay cosas que has nombrado que no controlo y puede ser de gran ayuda para ver exactamente cómo hacerlo.
    De todas maneras, muchas gracias!