¡Hola alforjero! Un guardabarros es una pieza muy útil, pero hay que tener en cuenta una serie de puntos a la hora de elegir uno u otro. En este post te los descubrimos. ¡Vamos al lío!
Como decimos, el guardabarros es un componente muy sencillo que nos va a proteger del agua, barro o polvo que levanten las ruedas de tu bicicleta.
Esto es especialmente útil en el caso del cicloturismo autosuficiente, donde no nos interesa nada llenar nuestra espalda, bicicleta y alforjas de barro. Los que lo habéis practicado alguna vez entenderéis porqué.
Además, ya sabemos como se las gasta el barro con los componentes de la bici, especialmente la transmisión, así que con un guardabarros estaremos alargando la vida útil de nuestra montura.
Pero antes de entrar en materia, la primera pregunta que tienes que hacerte es:
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¿Necesitas un guardabarros?
El guardabarros es una cosa que no te acuerdas nunca de él hasta que es demasiado tarde.
En este caso, casi siempre va en función de la experiencia, y si estás leyendo esto es probable que ya hayas llegado con una buena franja marrón en tu espalda e incluso en la cara.
Hay una serie de casos en los que es interesante plantearnos montar un guardabarros. Vamos a verlos:
1. Sueles rodar con lluvia
Si vives en un sitio en el que suele llover y coges la bici casi a diario, un guardabarros va a ser una pieza fundamental para ti. Especialmente si usas la bici para ir al trabajo o moverte por la ciudad.

2. Eres un rodador de caminos
En los caminos siempre vamos a encontrar más barro o charcos que en la carretera, incluso días después de haber llovido. Y en estos casos no solo estás expuesto al barro que tú levantes, sino al de otros ciclistas que te acompañen.
3. Tus ruedas levantan mucho barro o agua
Esto pasa especialmente con ruedas tipo gravel, que tienen algo de taco pero su distribución y profundidad está pensada para una mezcla de velocidad y agarre. Esto las convierte en perfectas lanzadoras de barro y agua por su parte central, mucho más que unas ruedas de montaña o carretera convencionales.
4. Vas a hacer un viaje largo
En un viaje largo es muy probable que tarde o temprano te enfrentes a la lluvia y el barro. Tanto si vas por carretera como por camino, es muy útil llevar unos guardabarros que eviten que llegues más mojado y manchado de lo necesario.
¿Cómo elegir el Guardabarros para tu bicicleta?
Una vez que hemos tomado la decisión de hacernos con un guardabarros, tenemos que tener en cuenta una serie de factores.
1. Separación con la rueda
Cuanto más pegado vaya el guardabarros a la rueda quedará más estético y será más eficiente para lluvia, pero a la vez puede originar un problema extra: la acumulación de barro hasta que se frene completamente la bici y no podamos avanzar.
Cuando esto pasa es una auténtica pesadilla, especialmente si el camino está embarrado a lo largo de varios kilómetros, ni siquiera empujando vamos a poder avanzar. Por eso solo verás guardabarros ceñidos a la rueda en bicicletas urbanas o que no estén pensadas para rodar por caminos.
En bicis con suspensión delantera asegúrate que el puente de la horquilla no esté muy pegado a la rueda y haya espacio suficiente para el guardabarros. Si no lo hay tendrás que montarlo por encima del puente. Si montas suspensión trasera vigila que el guardabarros no golpee con la rueda en su punto de compresión máxima.
2. Compatibilidad con el cuadro
Dependiendo del modelo de guardabarros que elijas, tienes que comprobar que puedes montarlo sin problema en tu bicicleta. Para ello tienes que fijarte en el sistema de sujeción del guardabarros y ver si cuentas con los orificios de anclaje necesarios.
Muchos modelos van sujetos directamente a los tubos o a la tija mediante abrazaderas o bridas y no necesitaras agujeros previos en el cuadro.
3. Compatibilidad con portabultos
Si vas a montar portabultos, tienes que comprobar que no interfiera con el guardabarros. A veces, incluso el propio portabultos nos puede hacer de guardabarros improvisado, colocando un plástico extra con unas bridas.
4. Tamaño de rueda
Si vas a usar un guardabarros ceñido es importante que compruebes que se ajusta al tamaño de la rueda. Tanto en grosor del neumático como en diámetro, ya sea 26″, 29″ o las ruedas de 700 para las cuales necesitarás un guardabarros de 28″.
Normalmente el guardabarros tiene que tener un ancho 10 mm mayor que la rueda. Es decir, un guardabarros de 45 mm será compatible con ruedas de hasta 35 mm.
La medida que aparece en las fichas de los guardabarros es la medida exterior de este, no de la rueda. Con guardabarros tipo MTB no suele haber problema porque van bastante más separados.
5. Recorrido del guardabarros
Cuanta más longitud de rueda cubra el guardabarros, más nos protegerá. De este modo, los guardabarros traseros siempre serán algo más largos que los delanteros.
Los delanteros se acortan más por delante y se alargan por detrás (para protegernos los pies), incluso algunos incluyen faldones de goma o cuero para las salpicaduras más bajas.
A partir de cierta longitud será necesario que incluyan varillas para que puedan sujetarse bien y no rocen con la rueda.
6. Material del guardabarros
Principalmente vamos a encontrar guardabarros de plástico o metálicos, aunque también hay modelos de carbono e incluso de madera.
7. Estética
Por último teníamos que mencionar el factor estético. No es que sea vital, pero a mí personalmente no me gustan los guardabarros tipo MTB que convierten a la bici es una especie de moto de cross sin motor.
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Hasta aquí este post sobre guardabarros para bicicletas, como ves el tema tiene bastante miga. Si tienes alguna duda, experiencia, opiniones… déjanos un comentario. Es la mejor forma para que aprendamos entre todos. Nos vemos en los caminos.
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