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Consejos para pedalear contra el viento

Consejos para pedalear contra el viento
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viento

Antes. Mucho antes de que empezase a viajar con la bicicleta. Cuando aún ni siquiera había probado la sensación de cargar alforjas y mucho menos de pasar varios días encima de una bici atravesando pueblos y montañas, antes de todo eso, ya había oído hablar de él: Eolo.

Señor de los vientos. Si bien el frío, el calor, la lluvia o incluso la nieve y el granizo pueden atacar al ciclista, para mí sin duda el mayor enemigo del viajero a dos ruedas es el viento.

Cuando mi afición por el ciclismo se reducía a salir los fines de semana por los caminos de mi pueblo, ya sabía que los días con viento era probable que decidiese dejar aparcada a Tormenta. Si conocieras los caminos de mi pueblo entenderás el porqué.

La mayoría son pistas anchas en campo abierto rodeadas de viñas y olivos, los cuales poco pueden hacer para frenar las rachas de los días ventosos.

Creía conocer la sensación de pedalear contra el viento. Iluso de mí. Las presentaciones oficiales no se hicieron hasta mucho después, concretamente hasta agosto de 2013 durante el transcurso de la Transandalus a su paso por la provincia de Cádiz.

Aquí el gran Eolo comanda a uno de sus hijos más poderosos: el viento de Levante.

Los griegos y los romanos ya conocían la potencia de este viento del este y sabían de la fuerza que alcanzaba en la zona del peñón de Gibraltar y Tarifa.

Nos alcanzó al salir de Conil y nos acompañó durante un día entero hasta Tarifa, la fuerza era tal que prácticamente te sacaba del camino.

Hasta ese día yo no supe lo que era realmente pedalear contra el viento.

Pedalear contra un viento fuerte como el Levante es equivalente a subir un puerto de montaña, con el añadido psicológico de que lo que ves delante de ti, es un llano o incluso una bajada y que sin embargo, si dejas de pedalear, te frenas en seco.

Es por ello que a continuación te daré unos consejos para pedalear con viento.

1. Mantener la cadencia

En este momento la parte psicológica, tan crucial en el ciclismo, es fundamental. Lo primero es asimilar la fuerza del viento y llegar a un acuerdo con él.

Este acuerdo se basa en la cadencia y mantener un esfuerzo constante pero nunca forzado, ya que nos agotará en pocos kilómetros.

Esforzarse en mantener una velocidad constante es el preludio de perder esta batalla.

En algunos momentos parecerá que ni siquiera avanzamos pero lo único que importa es mantener el pedaleo estable y constante.

Del mismo modo que cuando subimos un puerto de los que no dan tregua, con el viento los descansos se hacen pedaleando, pero nunca se para, en todo caso bajamos el ritmo hasta que recuperemos el aliento.

2. Aprovechar el rebufo

Los ciclistas de carretera conocen bien lo que es pedalear contra el viento y su mejor arma para luchar contra él son los relevos.

Si viajas solo es una carta que lamentablemente no podrás jugar, sin embargo si sois dos ya podéis usarla y créeme que la diferencia entre usarla o no es bastante grande.

El rebujo en la bicicleta solo es efectivo si se va realmente “a rueda”, en estos momentos es importante mantener la concentración para no chocar contra la rueda del compañero de delante y también para no perder distancia.

Aquí la comunicación es fundamental en el sentido que el que comanda mantenga un ritmo que pueda seguir la cola, aunque normalmente al ser el primero el que va parando el viento los de detrás no tendrán problema en seguirlo.

3. Llevar gafas

Cuando soplan vientos muy fuertes es importante llevar unas gafas o algo que nos proteja los ojos, no solo porque pueda entrarnos algo, sino porque la postura forzada de arrugar los ojos durante todo un día para que no nos moleste el viento nos provocará un seguro dolor de cabeza por la tarde.

4. Optimizar la postura

Por último para mejorar nuestra aerodinámica podemos adoptar una postura más echada sobre el manillar. Ojo con esto, ya que dependiendo de la geometría de tu bicicleta, de la altura del sillín y de tus problemas de espalda (si los tienes) esta postura puede derivar en molestias o incluso en alguna lesión, así que no fuerces mucho, al fin y al cabo una bicicleta de montaña no está pensada para ir en posición aerodinámica.

***

La lucha contra el viento forma parte de este magnífico deporte. Hace más épicas las travesías y te lleva a un conocimiento ciclista superior. Solo los que han pedaleado contra el viento durante kilómetros sabrán que lo que digo es cierto.

Cuando Eolo nos empuja todo es más fácil y llevadero, pero siempre tenemos que estar preparados para cuando gire y nos golpee de frente, como en la vida, lo importante siempre es seguir pedaleando y no pararse.

La foto corresponde a la salida de Conil cuando el Levante nos empezó a golpear.

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