«Ciclotrenismo»: Cicloturismo + Interrail

Hace poco, Chema Aramendía se puso en contacto con nosotros para preguntarnos sobre bicis eléctricas para cicloturismo.

Después de cruzar unos cuantos mails nos contó que había estado viajando por media Europa en bici, combinando tramos en tren con otros pedaleando gracias a interrail.

Esta combinación de cicloturismo + interrail nos pareció tan interesante que le propusimos pasarse por el blog para contarnos más.

Chema accedió encantado, así que sin más te dejo con él y su experiencia con el «Ciclotrenismo», como él mismo lo ha bautizado. ¡Todo tuyo Chema!

Entre mediados de mayo y julio de 2019 hice un viaje entre Burgos y Aalborg —norte de la península de Jutlandia, Dinamarca— en el que, tanto a la ida como a la vuelta, alterné el pedaleo con el tren.

Para ello, me hice con un pase «Interrail«, algo que hasta entonces sólo conocía de oídas.

Siguiendo la sugerencia del alforjero Pablo, voy a recoger algunas pinceladas de mi experiencia por si pudieran resultar de utilidad para otros que consideren hacer un viaje combinando bici y tren por Europa.

Un cicloturista novato con muchas dudas

Cuando mi hijo me lanzó la “invitación” para que fuese a visitarlo a Aalborg en bicicleta, como ya lo hice cuando estaba en París, me asaltaron muchas dudas.

No era la primera vez que me enfrentaba a un viaje de más de un mes de duración en solitario —casi siempre caminando— pero en éste había aspectos novedosos que me generaban especial incertidumbre.

Si hay algo de mi experiencia que siento verdadera necesidad de transmitir, es precisamente que el hecho de superar esas vacilaciones fue, con diferencia, la mayor rampa de mi viaje.

Y que hubiera sido una pena que los “demonios de la línea de salida”, como acostumbro a llamar a los inevitables fantasmas disuasorios que preceden a cada uno de mis viajes, me hubieran privado de lo que acabaría siendo, una vez más, una maravillosa experiencia.

Así, sesudos argumentos del tipo:

“adónde vas tú, un jubilado de 68 tacos sin apenas experiencia en el mundo del cicloturismo, un tanto negado para la mecánica de la bici y con un limitadito conocimiento de las lenguas extranjeras …”

Se derrumbaron tan pronto como me vi pedaleando con la bici hacia la estación de tren de Burgos con mi amiga Mari Carmen, que me acompañó durante la primera semana de pedaleo, entre Irún y La Rochelle.

¿Cómo funciona Interrail?

Había considerado varias opciones para el viaje; la primera de ellas, ir con mi bici hasta Aalborg y regresar en avión, aunque también cabía hacerlo al revés.

Luego pensé que, no teniendo prisa, por qué no intentar hacer un viaje combinando la bici con el tren, de lo que ya tenía una pequeña experiencia a través de algunos viajes por Francia.

Por otra parte, mi hijo, que estaba haciendo un máster en aquella ciudad del norte de Dinamarca, me hablaba de la posibilidad de seguir viajando juntos por los países nórdicos una vez terminados sus exámenes, lo que me animó a informarme en la web de Interrail.

En ella se explica con detalle cómo funciona: los 33 países de Europa por los que se puede viajar en tren, las diferentes modalidades de abono y los precios, habiendo descuentos para jóvenes (hasta 27 años) y para mayores de 60 años.

En esta web no hay, o al menos no encontré, ninguna información específica para quienes viajen con su bici; es algo que tuve que buscar en otras fuentes, como luego contaré.

1. Los Pases

Respecto de las diferentes modalidades de “pases”, describiré lo que pude ir descubriendo sobre aquellas que considero más apropiadas para combinar tren y cicloturismo.

La fórmula que yo elegí, “Interrail Global Pass, 15 días dos meses” me permitía viajar por 33 países de Europa durante 15 días a lo largo de dos meses.

Dicho así, la cosa genera un montón de dudas, que en mi caso no acabaron de disiparse por mucho que repasase una y otra vez la web.

Voy a tratar de aclarar algunas de ellas, sirviendo estas aclaraciones para otras modalidades similares de Interrail Global Pass: 10 días en dos meses, 4 días en 1 mes, 5 días en 1 mes, o 7 días en 1 mes.

También existen otras modalidades que nos permiten tomar el tren durante todos los días de un periodo (22 días, 1 mes, dos meses, tres meses) que me parecieron menos interesantes para mis planes.

En cada una de las modalidades se puede elegir la opción para viajar en 2ª o en 1ª.

Intentaré también que estas pinceladas puedan ser de utilidad para los cicloturistas que quieren combinar bici y tren, aunque no sea con la fórmula interrail.

2. ¿Cómo adquirir un abono Interrail?

A través de esa web se puede hacer; yo lo hice pagando por tarjeta bancaria. Creo que tardaron unos cuatro días en enviarme por una empresa de paquetería mi pase.

Junto a una información básica de Interrail, había un billete de papel personalizado con mis datos y con 15 huecos para que fuese rellenando las 15 fechas, de un periodo de dos meses, en los que sobre la marcha iba decidiendo hacer uso del tren.

Imagen de una modalidad de pase que veo que no existe actualmente: 10 días posibles a lo largo de un periodo de 22 días. 

Leída ahora la información, me parece observar importantes novedades sobre el momento en el que yo hice la compra, hace ahora año y medio.

La primera: parece que el billete de papel en el que se van eligiendo las fechas para viajar, puede ser sustituido por el teléfono móvil (me parece que puede ser mucho más ágil), y aún hay otra novedad importante: cuando yo lo pedí había que tener muy claro cuál era el primer día a partir del que el billete sería válido.

Así, si elegías el 20 de mayo como fecha de inicio, disponías de 60 días a partir del 20 de mayo, entre los que podrías elegir 15 para viajar.

Si por algún motivo no empezabas a viajar hasta el 30 de mayo, sólo dispondrías de 50 días para seleccionar sobre la marcha las 15 fechas para viajar en tren.

No podías recuperar esos diez días de retraso sobre el día previsto para iniciar el viaje. No ocurriría eso ahora, según leo en la web actual.

3. ¿Cómo funciona en la práctica el billete de interrail?

Volvemos a la web:

Un día de viaje es un periodo de 24 horas en el que puedes viajar en trenes con tu Interrail Pass. Empieza a las 00:00 (medianoche) y termina a las 23:59 del mismo día. Todos los días de viaje tienes acceso a las redes ferroviarias de los países en los que tu Interrail Pass es válido.

Cuando viajes en un tren nocturno que salga un día y llegue al siguiente, solo tienes que agotar 1 día de viaje: el día de salida.

O sea: en nuestro pase disponemos, en la modalidad que yo elegí, de 15 cartuchos (15 días con barra libre para viajar en tren), y que nos interesa aprovechar de forma inteligente.

¿Cómo y cuándo se quema un cartucho? Voy a describirlo refiriéndome al formato que yo utilicé, el papel. Con el móvil me imagino que será más cómodo.

Cuando tenías no sólo bien decidido qué día ibas a tomar un tren, sino que estabas seguro de que podías hacerlo (más adelante abordaré el tema de las posibles reservas para el tren o para la bici), escribías con un boli el día y el mes en el que hacías el viaje.

Por ejemplo: tomamos el tren un 20 de mayo. Justo antes de subir al tren escribo con un boli esa fecha en el billete: 20/05.

El interventor sabe que el usuario tiene ese día barra libre para circular en cualquier tren de 33 países de Europa (a no ser que requiera reserva; ya tocaré ese palillo, en lo que según pude ver, podía haber cambios de un país a otro).

Lo más que puede hacer es pedirnos el DNI o pasaporte, ya que nuestro pase es nominal. Esto sólo me ocurrió en una ocasión, que recuerde.

Lo que sí es primordial, es que le mostremos la fecha del día en el que estamos ya escrita en nuestro pase; lo contrario, equivaldría a haber accedido al tren sin billete, y podríamos ser penalizados en consecuencia.

Bueno, pues con esa fecha ya escrita, podemos ir bajando y subiendo a trenes a lo largo de ese día. Un día llegué a enlazar 8 trenes en Alemania, lo que más que una cuestión de habilidad lo fue de inexperiencia, como luego contaré.

También resulta fácil comprender que, un día en el que hagamos tan solo un desplazamiento muy corto, nos resulte más interesante pagar 3 euros, por ejemplo, por un billete, que quemar uno de nuestros preciosos cartuchos.

Una observación: había también un apartado en el que se podía indicar, en cada fecha utilizada, cuál había sido el punto de partida y de llegada en cada día de uso.

Al principio no lo hice, y no tuve ningún problema, aunque un interventor en Alemania me hizo una observación en ese sentido. Acabaría haciéndolo, pero tengo la impresión de que no era necesario.

Así quedó este pase ya rellenado, nuevamente de la modalidad de 10 días posibles a lo largo de un periodo de 22 días, que ya no existe. Podemos ver que el usuario subió por primera vez al tren el 4 de agosto.

4. ¿Incluye otros medios de transporte?

Yo sólo utilicé el tren. Aunque de entrada, teniendo en mente viajar con mi hijo por los países nórdicos, había estudiado la posibilidad de moverme también con ferrys y autobuses.

Según puede leerse en la web, también estos servicios pueden estar incluidos en el pase Interrail. Pero finalmente sólo utilicé el tren, así que no puedo añadir más detalles sobre los otros dos medios de transporte. Sería cuestión de informarse bien.

Respecto del tren, que yo sepa, prácticamente todos los trenes de los 33 países europeos incluidos en la lista que proporciona la web, pueden tomarse.

Tan sólo había visto un tren de montaña en Noruega, el turístico “Flam”, que no estaba incluido, aunque creo recordar que te hacían un descuento.

Supongo que puede haber algún otro tren de esas características que quede fuera de la cobertura de interrail.

Tampoco utilicé ningún tren nocturno. La web deja claro que para un tren nocturno que salga en una fecha y llegue al día siguiente, solo se marcará la primera de las fechas; de modo que sólo quemamos un cartucho.

Pero no puedo contar nada sobre los viajes nocturnos. Habría que consultar en la web de las compañías ferroviarias de cada país para el uso de Tren Hotel, o similar.

5. Los viajes dentro del país propio

Un caso importante lo constituye el viaje dentro del propio país. Salvo que haya cambiado la norma, se podía utilizar el pase sólo para el viaje de salida del país y para el de regreso, tomando como referencia la localidad donde figura el domicilio del propietario del Interrail.

Es decir, salvo estos dos viajes, de salida y de regreso, no nos serviría para viajar por el propio país.

En mi caso, en el regreso me sirvió para viajar de Irún a Burgos. Entiendo que, de haber tenido buena comunicación para hacerlo junto con mi bicicleta, hubiera podido hacerlo, por ejemplo, desde París hasta Burgos.

Esperando en la estación de Lyon

Combinando Interrail con la bici

Esto es lo que se me ocurre sobre Interrail con carácter general. Ahora, voy a enfocarlo desde la óptica del cicloturista que va acompañado de su bici, aunque algunas observaciones pueden ser útiles para todo tipo de usuarios.

1. ¿Cómo va la bici en el tren?

Voy a diferenciar cada uno de los países por los que viajé y teniendo en cuenta que sólo utilicé aquellos trenes en los que podía viajar junto a mi bici sin desmontarla.

Desmontada y en una maleta, tengo la impresión de que no hay ninguna limitación adicional a la de cualquier viajero de interrail.

Una observación sobre algo que en principio me generaba cierta inquietud: en cualquiera de los trenes y países de los que hablaré, viajas cerca de tu bici y de tu equipaje, que están siempre bajo tu control.

Según las características del tren y la ocupación bicicletera del mismo, puedes tener necesidad o no de desmontar las alforjas. La mayor parte de las veces, no fue necesario.

En algunos trenes tipo “regional” con mucho ajetreo de bicicleteros, en alguna ocasión había que estar al tanto por si había que mover la bici para desbloquear otra que tenía que salir. Pero en esos casos, la colaboración del gremio ciclista me pareció excelente.

En un tren de largo recorrido en Alemania, recuerdo que los viajeros íbamos arriba y las bicis abajo, en el mismo vagón. En ese caso, observé que la gente ataba la bici por seguridad.

La bici y el equipaje permanecen siempre bajo nuestro control 

En cuanto a los trenes que no eran de largo recorrido, era frecuente que el vagón de bicicleteros se desarrollara una amena tertulia con intercambio de experiencias, y recuerdo el caso de un vagón en un regional de Francia que se convirtió en un auténtico taller solidario entre la media docena de ciclistas que en él viajábamos.

Por lo demás, vi trenes de lo más diversos: algunos en los que la bici viajaba en posición horizontal y sujeta con unos cinturones, sin que normalmente fuese necesario desmontar las alforjas.

En otros viajaba vertical, colgada, y podía ser necesario desmontarlas. Normalmente era sencillo de identificar el vagón o los vagones destinados a las bicis.

2. Accesibilidad a los trenes

En la mayor parte de los trenes el acceso con la bici era muy cómodo, pues accedías como al metro, sin desnivel alguno.

En otros, sí que había peldaños de acceso al vagón, pero normalmente siempre encontraba unos brazos que se apresuraban a ayudarme a desmontar las alforjas o a subir la bici.

En alguna ocasión, fueron los propios operarios del ferrocarril los que me ayudaron.

Siempre encontré a alguien dispuesto a echar una mano 

3. Accesibilidad a los andenes

Muy importante para el cicloturista que viaja en tren es la accesibilidad a los andenes.

En Alemania, en todas las estaciones por las que me moví, que fueron unas cuantas, encontré ascensor para acceder con la bici al correspondiente andén. No recuerdo haber tenido que desmontar las alforjas en el ascensor, donde la bici iba en posición horizontal.

En Francia, encontré de todo. Con frecuencia tuve que subir y bajar escaleras a través de los túneles para acceder al correspondiente andén, lo que, con la bici cargada, podía ser un problema.

Aquí, la colaboración entre viajeros era más desigual, pues normalmente, en el cambio de andenes, en especial en las estaciones importantes, la gente se mueve con prisa.

Si vas acompañado, como me ocurrió durante la primera semana del viaje, ese problema se resolvía fácilmente desmontando las alforjas, que quedaban bajo vigilancia. Yendo solo, a veces me vi en apuros, sobre todo si andaba justo de tiempo para coger un tren.

Al final, me asombré de mi habilidad para subir y bajar escaleras de andenes sin desmontar las alforjas. Se me ocurre ahora que, con una bici eléctrica, el esfuerzo hubiera tenido que ser mayor en esos momentos puntuales…

En España, tanto en Burgos como en Irún encontré ascensor para la bici. También en San Sebastián donde actualmente, parece que a causa de obras en la vía, es necesario cambiar de tren en el viaje entre Madrid e Irún.

***

Cerramos aquí esta primera parte en la que Chema nos contó sobre la combinación tren + interrail. Como Chema nos hizo posteriormente un desglose de la información por países, iremos publicando poco a poco el resto de información que enlazaremos aquí:

Como ves, es todo un manual de cicloturismo y tren por Europa. Así que si tienes algún comentario, duda o pregunta puedes dejar un comentario. Nos vemos en los caminos.

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4 comentarios

  1. xixonman dice:

    Interesante respecto a fuera de España, pero se queda cojo en cuanto a la experiencia dentro con el Interrail. Sería conveniente ampliar la experiencia interrail+España, más que nada porque si salimos de aquí hacia fuera ya sabemos que RENFE no lo pone nada fácil.

    Sugiero que el artículo se amplíe en ese aspecto. Por todo lo demás me ha parecido un artículo utilísimo y práctico.

    Saludos,

    Xixonman

    • Carlos dice:

      Hola Xixonman,

      Respecto a viajar con tren y bici en España tienes el post que dedicamos al tema: https://conalforjas.com/transportar-bicicleta-tren/

      En cuanto a la experiencia del interrail en España de Chema te dejo su respuesta:

      Bici + Interrail en España
      Empiezo recordando que el interrail sólo te permite utilizar el tren en el propio país para el viaje de salida desde tu domicilio y el de regreso al mismo.

      En mi caso, en ambos casos el trayecto fue entre Burgos e Irún. Utilicé para ello un tren regional, que son los que en España pueden utilizarse para transportar bicicletas sin desmontar.

      Para viajes de menos de 100 kilómetros no hay que pagar por la bici. Para distancias mayores hay que pagar, no recuerdo si seis u ocho euros.

      Ojo: hay un número limitado de plazas para las bicis— tres en el regional entre Madrid y San Sebastián, el que yo utilicé— así que, convendría reservar nuestro billete incluyendo la bici tan pronto como tengamos claro cuál va a ser nuestra fecha de salida o de regreso.

      En la web de RENFE se puede hacer, pero me queda la duda de cómo hacerlo beneficiándose del interrail.

      Yo lo hice presencialmente, en la estación, tanto a la ida como a la vuelta. Aunque por cuestiones logísticas me quedé en Irún, podría haber aprovechado ese uso de una fecha de interrail para haber prolongado el viaje dentro de Francia.

      También podría haber utilizado un ALVIA, pero hubiera tenido que desmontar la bici y meterla en una maleta, posibilidad que desestimé ya de entrada para todo mi viaje.

      Respecto del uso del interrail para el AVE y otros trenes, no tengo ninguna experiencia, pero creo que no hay nada en la web que impida tomarlos. Otra cosa es la limitación que lleve consigo el transporte de la bicicleta.

  2. Antonio dice:

    Me parece muy interesante el artículo. Me identifico con Chema Aramendía en varios aspectos relacionados con edad + bici + andenes de tren con escaleras.
    He tomado buena nota de sus explicaciones y estaré atento para no perderme las próximas.
    Un saludo

    • Carlos dice:

      Muchas gracias por pasarte Antonio,
      Ya hemos publicado las otras partes de la experiencia de Chema. Las puedes ver enlazadas a final del post
      Un saludo

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