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¿Cómo llevar la bicicleta en el autobús?

¿Cómo llevar la bicicleta en el autobús?
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¡Buenas alforjer@s! Seguimos con los posts dedicados a cómo transportar la bici. La semana pasada vimos la opción de enviarla por mensajería y cómo llevarla en el coche, esta semana le toca el turno al autobús, quizás la opción más sencilla de todas (por lo menos en España que el tema tren no está muy desarrollado todavía).

Basándonos en nuestra experiencia os vamos a contar cómo hacerlo siguiendo unos pasos. Aunque ésto no va a evitar que siga siendo un auténtico coñazo, por lo menos vamos a hacerlo de la manera más sencilla y barata posible.  Vamos al lío.

1. Elegir la compañía

Lo primero que debemos hacer es elegir la compañía según el trayecto a realizar. Ten en cuenta que la política de empresa cambia de una a otra, así que infórmate bien antes de realizar el viaje.

Una vez que sepamos que en el trayecto que queremos hacer se pueden llevar bicis, lo primero es reservar y comprar el billete. Seguramente haya que pagar un suplemento, normalmente de 10 euros (en ALSA).

Lo bueno del suplemento es que nos da la garantía de que podemos llevar la bici en caso de que el chófer nos ponga pegas, que al final es el que manda.

También debes tener en cuenta cuántas bicis lleváis*. Si sois más de 3, os recomiendo que descartéis la opción bus. Quizás la mensajería o el tren, previa reserva, sean las mejores opciones. Lo normal es que no se puedan llevar más de 4 bicis por bus, incluso menos.

*Nota: no te fíes del colega de turno que te dice “no te preocupes por la bici, ya cuando estemos allí nos vamos al autobús y las echamos dentro sin problemas…”  Acabarás pagando una mensajería (esto es lo que nos pasó en Tarifa al terminar parte de la TransAndalus).

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Las 4 bicis preparadas para meterlas en el autobús. Finalmente se quedaron en tierra….TransAndalus 2013, Tarifa

2. Preparar la bici

Lo suyo es que desmontemos la rueda delantera y los bultos. La rueda la puedes atar al cuadro con un pulpo, bridas o lo que sea. Los pedales y el manillar realmente no hacen falta desmontarlos.

Ahora toca embalarla por dos motivos. Evitamos que la bici pueda manchar el resto de equipajes (y a nosotros mismos) y quedará más protegida y manejable como un solo bulto. Además cuanto más preparadas las vea el chófer, menos cara de enfado.

Para embalarlas, lo mejor es el plástico. En nuestros primeros viajes (Caminos de Santiago) comprábamos plástico de burbujas en cualquier ferretería, unos 3 metros, y cinta aislante y ea, a envolver todo.

Con especial cuidado de proteger bien las punteras de la horquilla, los pedales, manillar y el cambio trasero (colócalo en el piñón más grande para que sobresalga lo menos posible).

 

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Bici envuelta en papel film. Imagen de rodadas.net

Igual lees en alguna compañía que la bici debe ir en una caja de cartón. Por experiencia yo lo descartaría.

Todavía me acuerdo en la estación de Santiago como el conductor del bus en el que volvíamos (3 bicis, dos nuestras y otra de un chico de Cádiz) nada más llegar le dijo al chico de Cádiz que sacara la bici de la caja que ocupaba mucho, y a las nuestras envueltas en plástico no le puso pegas.

Y encima es mucho más barato y fácil de transportar un trozo de plástico que una caja de metro y medio.

Años después, vimos en el blog de rodadas.net (siempre nuestra referencia) un post en el que utilizaban rollos de papel film (de este transparente de cocina).

Con dos rollos te sobra, es barato (1 euro por rollo), lo puedes comprar en todas partes y muy fácil de transportar y manejar. Desde entonces, pasamos del plástico de burbujas al papel film (gracias gente de rodadas!!)

papel film

Y listo. Ya tenemos la bici en el autobús. Ahora solo queda echar un sueñecito antes de llegar a destino y empezar a dar pedales como locos.

Por si no te ha quedado claro, aquí un resumen:

  • Reserva siempre antes llamando o hablando con la gente de taquilla y ten el billete impreso.
  • Desmonta la bici y los bártulos. Recuerda que normalmente con quitar la rueda delantera y atarla al cuadro es suficiente.
  • Envuelve todo con plástico. La mejor opción es el papel film (plástico transparente de cocina). Barato, fácil de conseguir y muy manejable.

***

Esto es todo amigos. Ya tienes una excusa menos para no viajar en bici. ¡Nos vemos la semana que viene! y no olvides dejarnos un comentario con tus truquillos, experiencias o anécdotas divertidas… y no tan divertidas.

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10 comentarios

  1. tony dice:

    Yo diria de poner el cambio trasero en el piñon mas pequeño, porque asi la palanca se recoje mas sobre si misma, de todas maneras cada cual tiene su metodo, un saludo y gracias por este blog tan guapo. tony

  2. Antonio dice:

    Hola Pablo, felicidades como siempre por tu blog.
    Una preguntita: ¿El papel film es lo suficientemente autoadhesivo o es necesario ayudar con algún tipo de cinta de embalar o cosas así?
    Gracias

    • Pablo dice:

      Hola Antonio
      Yo te recomiendaría utilizar un poco de cinta adhesiva para que quede más seguro y reforzado. Además puedes agarrar el film mejor a las punteras de la horquilla, manillar y pedales, quedando todo más compacto, y evitando que se desprenda por el roce con otro equipaje.

      Un saludo!!

      • txelu dice:

        Por aportar desde mi experiencia:
        Generalmente se pega por la electricidad estática. Es el mismo principio que cuando se ‘paletizan’ cajas y otros objetos para los envíos a gran escala. El plástico se pega sobre sí mismo.
        Si se roza el paquete es más fácil que este se rompa que se suelte.
        Lo que sí es importante es poner el plastico lo más tenso posible. De este modo compacta mejor la bici y se pega más. También cuanto más plástico le pongas mejor embalada va (y más gasto para el planeta, claro).
        Para los momentos de inicio o fin del plastico lo que hago es coger atar el plastico al manillar o a algún saliente del paquete final.
        Releo lo que he escrito y me parece confuso de entender/visualizar. Espero que sirva.
        Salud!

  3. sergio dice:

    Yo llevo años usando este sistema en los autobuses, lo mejor es que la mayoría de las veces llegas a la estación montado en bici, sin tener que molestar a nadie que te lleve, otra la comodidad es que lleva el papel film y un rollo de precinto en las alforjas el día del viaje, y si tienes que comprarlo al retorno, es muy facil encontrarlo en cualquier comercio.
    Nosotros solemos viajar con Alsa (reservando y pagando el suplemento de la bici con antelación) y nunca hemos tenido ninguna pega con los conductores, una maravilla, sin embargo en el tren de larga distancia te puede tocar de todo.

    Saludos y buenas pedaladas!

  4. Txelu dice:

    Muy buenas!
    Primero felicitaciones por el blog y el currazo ¡Muchos datos y muy útiles!

    Os comparto mi experiencia con los embalajes para transporte (bus y tren).
    Para embalar la bici he usado bastante el truco del plástico de cocina. Viene muy bien cuando los trayectos son largos (muchos kilómetros, con conexiones o cambios de vehículo, etc). Compacta mucho la bici y puedes moverla de uns sitio a otro fácilmente si es necesario (cambio de vehículo, reorganización del maletero, etc). Pero siempre me ha parecido desproporcionado el gasto de plástico en trayectos cortos y/o directos.
    Si voy a hacer trayectos cortos en bus, que no dan problemas de movimiento de bultos (recorridos de 100-150 kms, o sin paradas intermedias), utilizo una cortina de ducha de plástico (de Ikea, sip). Desmonto la rueda y la ajusto al lateral de la bici (derecho para proteger un poco el cambio). Extiendo la cortina en el suelo, coloco la bici en medio y la ‘envuelvo’. Lo fijo con un poco de cinta adhesiva (aunque no sé porqué la cinta de carrocero pega mejor sobre ese plástico).
    Al llegar a destino doblo el plástico y lo meto en la alforja-bolsa, para usarlo en la vuelta o, por ejemplo, para ponerlo debajo de la tienda o de la esterilla al dormir. Es ligero y ocupa poco. Y sobre todo sirve para un montón de ocasiones (juraría que hasta se puede lavar en lavadora -pero no pondría la mano en el fuego-).

    Por otro lado, mi experiencia con los autobuses es que la última palabra la tiene la persona que conduce (ya lo decís en el post). Es aquí dónde tiene sentido mi ‘truco estrella’: tranquilidad, educación y amabilidad.
    Voy con antelación, le pregunto al chofer dónde es mejor que ponga la bici, etc. Generalmente me toca esperar hasta el final (a que todo el mundo esté acomodado, etc) y luego me suele ayudar. Incluso ha habido veces que han dicho que no la embale, que no hay maletas (¡toma!).
    Cuando he ido con prisas, impaciente, presionando por estar cansado de esperar, etc… La cosa ha ido peor (a veces bastante mal).
    Al final me aplico que: si no tengo prisas al viajar en bici, tampoco tengo porque tener prisas por subir al autobus.

    ¿Nos leemos por aquí o nos vemos por los caminos!

    • Carlos dice:

      Gracias por tus útiles comentarios Txelu!!
      Muy buen truco el de la cortina de ducha multiusos! Sin duda la polivalencia es una de las mejores cualidades de cualquier cosa que metamos en las alforjas. Nosotros solemos llevar un trozo de tela de rafia para ponerla bajo la tienda o como toldo improvisado pero nunca habiamos pensado en usarla para enbalar la bici. Habrá que probarlo.
      Un saludo

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